Rodrigo Montúfar, el integrante del directorio de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) explica a título personal los cambios que necesitan la institución.

¿Cuáles son los primeros cambios que deben impulsarse en la SAT?
Diría que no solo el ministro de Finanzas sino la SAT institucionalmente esta llamada a promover los cambios que su Ley Orgánica necesita. Me parece más competente la institución, puesto que es autónoma. Todos deseamos la mejora de la recaudación, pero para ello es indispensable lo siguiente, que el Ministerio de Finanzas pase diaria y automáticamente 2% de la recaudación a la SAT, tal como está establecido en su ley, porque sin recursos no puede hacerse nada, mucho menos crecer y mejorar su misión. Que el superintendente sea nombrado por el directorio y que se respete la autonomía de la SAT.

¿Está de acuerdo con que se divida el directorio en ejecutivo y tribunal?
El directorio tiene que ser un órgano de dirección superior pero con competencia para darle instrucciones al superintendente y exigirle que le rinda cuentas. No puede ser un tribunal porque este solo puede depender del Organismo Judicial.

¿Qué se necesita implementar para mejorar los ingresos fiscales?
Fui quien propuso del programa de Cultura Tributaria desde que comenzó la SAT, iniciativa que traje del Instituto de Estudios Fiscales de España, donde me gradué. Es fundamental enseñarles a los jóvenes la importancia de los impuestos, porque si se tiene cultura tributaria el país tendría salud, educación, infraestructura, seguridad y desarrollo.

¿Qué propuestas ha hecho el directorio ante al ministro y superintendente?
Para mejorar la recaudación es preciso darle a la SAT los recursos que necesita, sin los cuales no puede cumplir su misión. Con tales recursos se podrá adquirir un mejor sistema de cómputo, más auditores, más personal y más presencia. Llegue quien llegue, aunque sea un Premio Nobel de Economía, no podría hacer nada sin recursos.

¿Hay compromiso de los trabajadores para alcanzar la meta fiscal?
Eso no me corresponde a mí responderlo porque no estoy en contacto con los empleados de la Administración Tributaria, pero espero que tengan y sientan ese compromiso. Lo que sí puedo decir es que es preciso subir la moral del personal.