Según su percepción, ¿qué tanto ha avanzado la lucha contra la corrupción en Guatemala luego de los acontecimientos de 2015?

El país ha avanzado bastante, ahora hay un mayor conocimiento de las reglas del juego. Hay instituciones que, quizá, anteriormente, no funcionaban bien y ahora lo hacen de una mejor manera. Por ejemplo, la colaboración entre el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), y la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) ha tenido su presencia en la coyuntura y está recaudando más de lo que hace muchos años. Hay mucha más credibilidad en las instituciones. Otra parte de generar y proveer justicia es la recién instalada oficina de la CICIG y del MP en Quetzaltenango. Durante estos últimos meses he visto más avances que cuando estuvo en el país en 2009. Claro, esto no es perfecto, pero he visto un cambio muy grande en la habilidad de las entidades de hacer operaciones complejas y explicárselas a la sociedad.

¿Cree que este gobierno, que encabeza Jimmy Morales, ha respondido a las demandas de la población? 

Está respondiendo. Hay que recordar que ingresó después de acontecimientos inéditos en el país y sin recursos. Tuvo que empezar de cero para arrancar, aprender los mecanismos gubernamentales, y en su primera semana se tuvo que reemplazar a la ministra de Comunicaciones. Este gobierno tiene muchos retos significativos, pero sí está respondiendo. Durante los últimos seis meses la colaboración entre el Ejecutivo y el Congreso ha dejado una serie de legislación bastante importante como reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, a la Ley de Contrataciones, van a resolver los problemas en la Constitución relacionados con la justicia, ha cambiado la manera de funcionar en el Legislativo con la Ley de Servicio Civil. Han hecho más en seis meses que en cuatro años anteriormente. Hay una agenda pendiente con temas como el presupuesto, de nuevo la reforma fiscal, la ley de competitividad y otros, pero creo que este gobierno está respondiendo, no es perfecto, pero está respondiendo. El presidente tiene un grupo de ministros como en Gobernación, en Trabajo, en Relaciones Exteriores, en Finanzas, en Economía, en Desarrollo Social, por ejemplo, que están respondiendo. La nueva jefa de la Procuraduría General de la Nación ha hecho un excelente trabajo con el tema de TCQ, se ha sentado a dialogar con la compañía de los Países Bajos. Después de todo lo que pasó, hacer esto es importante.

Oliver de Ros

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¿Considera recomendable que continúe Mario Taracena al frente del Congreso, luego de que Oliverio García Rodas renunciara a su candidatura para presidir ese organismo?

Como he dicho antes, he trabajado y tengo buenas relaciones con los aspirantes a presidente del Legislativo. Tienen vínculos muy estrechos con la comunidad internacional y con el gobierno de los Estados Unidos. Vamos a esperar la decisión del Congreso, pero no tengo ningún problema con trabajar con alguno de ellos. Lo importante, aparte de la presidencia, es la junta directiva y, en las discusiones de la junta directiva, hemos visto, a mi juicio, muestras de la vieja política. Hay algunos en este organismo que no han aprendido nada de lo que pasó en 2015, la sociedad guatemalteca se está quejando por más transparencia, menos corrupción, más eficiencia, y más atención a las necesidades del país, pero se ha recibido menos transparencia, menos eficiencia, más atención en sus propias habilidades para mejorar sus posiciones económicas por medio de la corrupción. No sé en cuanto tiempo ellos aprenderán, yo he aprendido las lecciones de 2015, hay otros como Mario Taracena que también lo han hecho, pero me parece que hay algunos diputados y partidos que no han aprendido y, quizá, necesitamos ver a más de ellos en la prisión para que aprendan.

¿Cómo ve la evolución de los compromisos que adquirió Guatemala para que su país desembolse los recursos como parte de apoyo al plan de la Alianza para la Prosperidad?

Se están cumpliendo esos compromisos. De hecho, de los tres países, Guatemala está al frente y liderando en relación con los acuerdos de la Alianza para la Prosperidad. De nuevo, tenemos ver de dónde empezamos y dónde estamos ahora. Antes no hubo una conversación entre el sector privado tradicional y el gobierno sobre una agenda nacional en cuanto educación, empleo, alimentación, apoyo a ciudades importantes aparte de la capital. Ahora, están participando en una mesa junto con la sociedad civil apoyando estos temas. Antes no había nada, ahora tenemos programas, proyectos, conversaciones. No todo el mundo está ganado, pero no todo el mundo está perdiendo. Todos están hablando de una ruta para avanzar como país. Tenemos que recordar que este plan tiene el respaldo de los republicanos y demócratas y de la Casa Blanca y, en Washington, tienen una buena vista de lo que ha pasado. Hay mucho por hacer, pero se está mejorando.

¿Se ha contemplado el retiro de visas a algunos funcionarios involucrados en temas de corrupción?

De cerca

Nació en Nueva Jersey, es un periodista profesional que se incorporó al Servicio Exterior. Es graduado de la Escuela Edmund A. Walsh del Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown, de la promoción del año 1985. Es un diplomático de carrera con el rango de ministro consejero.

¿Cómo es un día del embajador Todd Robinson? Frenético. Muchas llamadas, reuniones, reuniones de estrategias, pero me gusta, me gusta mucho y es mi trabajo. 

¿Lecutra? Me gusta leer. Ahora no estoy leyendo algún libro. El último fue “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón. 

Durante su estadía en Guatemala, ¿Qué comida le ha gustado más? El pepián. 

¿Su lugar preferido guatemalteco? Xela, es una ciudad muy importante de la historia de Guatemala. También Lívingston, por su cultura y clima. 

¿Qué hace en su tiempo libre? Bueno, leo, un poco de golf, tenis y duermo. 

Cargos. Se desempeñó como subsecretario adjunto en la Oficina Internacional de Asuntos Narcóticos y Aplicación de la Ley. De 2009 a 2012 ocupó el cargo de ministro consejero de la misión en la embajada de Estados Unidos en Guatemala. Previamente fue cónsul general y el funcionario principal en el consulado de los Estados Unidos en Barcelona, España, y jefe de la Sección Política y Económica en la Embajada de Estados Unidos en Tirana, Albania.

Claro, hemos hecho el retiro de los visado, pero no tengo la libertad de hablar específicamente. Es una herramienta para mostrar nuestra disposición de luchar contra la corrupción y luchar por más transparencia. No vamos a usarlo siempre, pero cuando haya la necesidad e indicios para castigar gente que ha participado en hechos delictivos vamos a hacerlo. Se rumora su salida como embajador, ¿es cierto? Son rumores. Mi mandato son tres años y lo voy a cumplir.

¿Cómo califica su gestión como embajador de Guatemala?

La verdad es que hemos tenido la suerte de trabajar con un equipo increíble tanto dentro de la embajada como con la comunidad internacional, con socios como Thelma Aldana (jefa del MP) e Iván Velásquez (titular de la CICIG). Una persona puede cambiar algo, pero no puede cambiar mucho. Juntos como un equipo hemos hecho bastante y podemos hacer mucho más. Tenemos un gobierno que, a mi juicio, quiere ayudar, quiere hacer cambios y poner sistemas para que las vidas de guatemaltecos normales mejoren. Si nosotros podemos ayudar en esta tarea vamos a hacerlo. Hay mejorares oportunidades en otros países y esto es una lástima, ya que Guatemala tiene buenos recursos y, ahora, están bajo el control de una élite muy pequeña y el reto es abrir las oportunidades. Nosotros sabemos que los guatemaltecos pueden tomar esas oportunidades y hacer algo bueno.

Las elecciones en su país están a la vuelta de la esquina, ¿cómo ve el panorama? ¿Qué diferenciaría la victoria de uno y otro candidato?

Bueno, voy a dejar a los candidatos hablar por sí mismos. Creo que ha sido una campaña estrecha, las ideas de los candidatos son clarísimas, los dos tienen una visión del futuro diferente. Al final del día tenemos que esperar la decisión del pueblo americano. Voté hace algunas semanas y, quiero, alentar a los americanos que viven fuera de los Estados Unidos que tomen su responsabilidad y voten. Cada elección es importante y todos deben participar.