"Es importante la memoria histórica del país para garantizar la no repetición" de este tipo de hechos, declaró Juan Francisco Soto, director del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), durante la conmemoración del Día Nacional contra la Desaparición Forzada.

La conmemoración fue creada por decreto legislativo en 2004 para recordar la fecha en que 27 líderes estudiantiles y sindicales desaparecieron a manos de las fuerzas de seguridad del Estado en 1980.

Además de lanzar los globos, los activistas y familiares de víctimas de la guerra corearon consignas contra el Ejército, señalado como el principal opresor durante el conflicto armado, y colocaron una ofrenda floral en la plaza principal del centro histórico capitalino, junto a fotografías de desaparecidos.

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Soto lamentó la falta de interés del Congreso guatemalteco para aprobar una ley, que ingresó al Congreso en 2007, que crea la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Víctimas de la Desaparición Forzada y otras Formas de Desaparición, que tendría también la tarea de definir la forma de dignificar a las víctimas.

"Creemos que es muy importante que el Estado asuma una responsabilidad de colaborar en la búsqueda de las personas que fueron desaparecidas", indicó Soto, quien explicó que este trabajo ha recaído principalmente en organizaciones civiles.

De su lado Raúl Najera, integrante del colectivo H.I.J.O.S., que reúne a familiares de desaparecidos de la guerra, declaró que es necesario que se implementen en el país "procesos más serios y continuos" para llevar ante los tribunales de justicia a los responsables de los casos de desaparición forzada. 

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Según un informe avalado por la ONU y presentado en 1999, la guerra que enfrentó a la guerrilla de izquierda y a regímenes de derecha dejó 200 mil muertos o desaparecidos.