Los “bautizos” nuevamente dan de que hablar, como cada año la línea entre tradición y abuso parece romperse.

El miércoles cinco estudiantes resultaron intoxicados al ingerir una bebida que contenía el tranquilizante benzodiazepina y, según el director del Hospital Roosevelt, Carlos Soto, pudieron haber muerto.

Este “bautizo”, como se le denomina, “lejos de ser una tradición, se ha convertido en actos de abuso”, menciona el rector, Carlos Alvarado.

“A veces se escapan del control de la universidad, pero estamos conscientes que tenemos que velar por la seguridad y la dignidad de la comunidad estudiantil”, mencionó.

Alvarado conformó una comisión para investigar los casos y comprobar la participación expulsará a los jóvenes.

Guillermo Preda, secretario de la Asociación de Estudiantes Universitarios, rechazó los señalamientos.