El expresidente Otto Pérez dijo que "jamás" imaginó que su presidencia fuera a terminar en una dimisión de su parte, hace poco aceptada por el Congreso, en medio de un masivo escándalo de corrupción en el que se le acusa de hacer parte de una red criminal que recibía sobornos de un grupo de importadores a cambio de facilitar trámites aduaneros y evadir impuestos.

"Me siento mal, esto es muy duro", dijo Pérez Molina en entrevista exclusiva a The Associated Press en el receso de la audiencia judicial a la que fue citado tras proferirse una orden de aprehensión.

"Por dimes y diretes, por épocas del conflicto, por esto me hubieran matado", señaló en alusión a los años de guerra entre gobierno y guerrilla entre 1960 y 1996.

Oliver de Ros

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Pérez habló en voz baja, compungido, fiel reflejo de su actitud durante la audiencia judicial a la que fue citado para que le fueran leídos y explicados los cargos de corrupción presentados por la Fiscalía y la Comisión contra la Impunidad en Guatemala de las Naciones Unidas (CICIG).

Cuando se le preguntó sobre el proceso de corrupción que afronta, Pérez lo comparó con la cruenta y larga guerra civil que padeció el país. "En Guatemala, por lo menos, hace 30 años me hubieran asesinado porque dicen que dicen que dijeron que uno era colaborador de la guerrilla, y por eso lo mataban a uno", dijo a la AP. "O dicen que dijo que uno era comisionado militar, y la guerrilla lo mataba. Y hoy eso es lo que están haciendo".

"Le hago una comparación de lo peligroso que es utilizar decires y eso es lo que he visto hasta el momento. Yo no he visto nada realmente. Mi familia lo está lamentando", agregó.

Pérez Molina, que viste un traje azul, camisa a rayas y corbata roja, ha permanecido sentado la mayor parte del tiempo durante la audiencia, casi sin movimiento, mientras observa a fiscales y abogados de la comisión que se encuentran sentados frente a él.

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Durante la entrevista, se limpiaba la cara constantemente con un pañuelo, y se le notaba cansado, como si no hubiera dormido, y con los ojos rojos. Temprano en el día, arremetió en contra de la fiscalía y la Comisión, al decir que sus miembros "buscan protagonismo" y "llenar sus egos".

La audiencia inició con la lectura y explicación de las acusaciones de corrupción que provocaron la renuncia de Pérez Molina como mandatario de la nación centroamericana. Dijo que no se había sentido utilizado por la ex Vicepresidenta Roxana Baldetti, ni por nadie.

"Yo tuve herramientas, puede haber sacado a la CICIG, pude haber cambiado a la fiscal, me pude haber atrincherado y no lo hice" y cuando en la audiencia se presentaron algunas escuchas telefónicas como prueba del entramado de corrupción, dijo: "ahí los que hablan son los verdaderos responsables, a ellos podrían señalarlos, sindicarlos directamente, pero por terceras personas, eso sólo acá en Guatemala".

A la pregunta de la AP sobre cómo afrontaba estas acusaciones como militar, su semblante cambió y se puso en postura firme , tal vez por primera vez desde que arribó al tribunal y dijo "por eso estoy aquí".