Los empleados de El Correo trabajan a marchas forzadas. Se apresuran para seleccionar las cartas que los niños han escrito para Santa.

La ilusión de los niños trasciende fronteras porque escriben sus deseos y mandan sus cartas al Polo Norte. "Quiero un carrito, una muñeca", se lee en algunas. En otras el mensaje es de "paz" y para disminuir la "violencia".

Luis González, coordinador comercial de la empresa, explica que en 2000 una joven dejó una carta dirigida al persojane navideño y decidieron contestárla con un mensaje de armonía. "Ella ni se imaginaba que tendría respuesta y nos dijo: me hicieron la Navidad".

Desde entonces reciben las cartas de los pequeños y luego los empleados las leen y escriben un mensaje personalizado que es entregado en las puerta de las casas por los carteros.

Son aproximadamente mil cartas este año y todas se entregan antes de la Navidad.

"Es un momento de reunión familiar en donde los padres le dicen al niño que le escriba a Santa y luego la dejan al correo", menciona González. "Es ilusión e inocencia de los niños queremos que dure más años".

Las respuestas de las cartas las hace el personal de forma voluntaria y son llamados los "Duendes de Santa".