El equipo de Publinews navegó durante más de seis horas con una docena de técnicos y expertos que recolectan peces en el río La Pasión, para analizarlos en un laboratorio y saber, en forma científica, la causa del envenenamiento que provocó miles de muertes.

Dos lanchas navegan lento y atraviesan las densas aguas, con una docena de expertos en flora y fauna, entre ellos, un biólogo y una química de la Usac, y Julio Madrid, el director de vida salvaje del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap). En una de las embarcaciones viaja Madrid.

“Queremos que los habitantes puedan saber cuándo podrán volver al río a pescar”, menciona mientras sus ayudantes atan uno de los tres trasmallos, con una extensión de cien metros, a una rama a la orilla del río. En la red quedan atrapados varios peces que guardan en hieleras.

“No se pueden comer, tienen plaguicida”, menciona Madrid y añade: “Ningún pescador se atreve a lanzar su red y esperan nuestro informe”. El ambiente húmedo y el intenso sol no son obstáculo para que el biólogo Diego Juárez guíe a Byron Cruz para disminuir la velocidad del motor y navegar a la orilla.

“Recolectamos excremento de nutrias, los animales que se han alimentado de los peces envenenados”, explica. Desde el 12 de junio se han embarcado con la única misión de investigar la muerte de miles de peces, crustáceos y anfibios en el río La Pasión, en Sayaxché, en la selva petenera. Recopilaron animales muertos y vivos.

“Me impresionó ver tanta muerte de animales. Si no se hace algo, puede volver a ocurrir y matar el río. Los monocultivos están invadiendo las riveras del río sin respetar la franja a la orilla”, dice la química Andrea Paiz, sin perderle la vista a un GPS y anotar en una libreta la ubicación de las muestras recolectadas.

El equipo finalizó la recopilación de las muestras en 70 kilómetros del río. Durante la última jornada navegaron diez km río arriba, cerca de donde inició la contaminación, hasta la comunidad San Juan El Batán, habitada por 130 personas y una de las 16 afectadas.

El río en algunos tramos tiene en la orilla un metro y hasta dos de profundidad. En el centro ha llegado a los 12 metros y la distancia para cruzarlo sobrepasa los cien metros.

Rafael Ceballos, delegado del Conap para Petén, explicó que con las muestras y los datos recabados se hará un informe que se conocerá el próximo mes. “Me indignan las muertes y pude ver cuando los peces morían y salían a flote. Esto no debió ocurrir”, finalizó Ceballos.