En 2016 Guatemala tiene por delante cuatro grandes desafíos: superar la violencia, la corrupción y la pobreza, y lograr una verdadera reforma fiscal, retos que el presidente electo, Jimmy Morales, debe sopesar como “prioridades” si quiere propiciar un cambio radical en el rumbo del país.

Morales tomará el próximo 14 de enero las riendas de una nación que no ha alcanzado grandes mejoras desde el restablecimiento de la paz en 1996.

El nuevo presidente es la gran esperanza de la población para lograr este cambio. Arrasó en la segunda vuelta electoral del 25 de octubre con casi un 70 % de los votos.

En su primera comparecencia pública, el mandatario electo, del partido Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación), ratificó que su prioridad durante sus cuatro años de Gobierno (2016-2020) será el combate frontal a la corrupción.

Pero no solo la corrupción es un escollo o un reto para Morales durante el próximo año. Según analistas, en Morales están puestas las esperanzas de 16 millones de guatemaltecos para acabar con la violencia, que se cobra 16 vidas diarias; la pobreza, que afecta a un 59,3 % de la población, y la igualdad: Guatemala es uno de los países más dispares con un índice de Gini de 0,53 puntos en 2014, según el Banco Mundial.

Por otro lado, para el 2016 el Gobierno ha decidido aumentar entre 3,5 % y 4 % el salario mínimo, que entrará en vigor a partir de hoy.

Guatemala deja atrás un 2015 que marcó un antes y un después en la vida política, pero esta lección de poder social no debe perderse en el futuro, según diferentes analistas, sino que el objetivo es “vigilar” al nuevo Ejecutivo, en el que descansan los anhelos por lograr un país mejor: seguro, igualitario y sin pobreza.

Con información de ACAN-EFE.