Más de un centenar de hombres tiene como único sustento el río La Pasión, que está contaminado y provocó la muerte de miles de peces. Publinews viajó hasta la selva petenera y recabó la las historias de los pescadores que están “angustiados”.

Hasta la semana pasada la jornada de Sergio Aníbal Carbajal era preparar su red, lazos y arpones y acomodarlos en una lancha. Navegaba unos ocho kilómetros río arriba para atrar una red de 50 metros a la orilla del río La Pasión y capturar robalos y bagres.

“Siempre los capturaba. Me decían que tenía suerte porque lo hacía de día y de noche”, comenta el pescador al sostener un remo y mostrar los lugares favoritos para atrapar a lo que llama su sustento.

La semana pasada remaba en su lancha río arriba, en Sayaxché, Petén y sintió un fuerte olor a muerte. “Era asqueroso pero lo más triste fue poder ver a los peces salir a la superficie como intentando respirar”, recordó.

Las aguas del río se habían contaminado y las autoridades aún investigan si se trató de un plaguicida (malathion) que se usa en la siembra de palma africana.

Desde ese día los pesacadores tienen prohibido lanzar sus redes. “Aunque lo hiciéramos nadie nos va a comprar peces. Ni los hay, casi todos murieron y si no están por morir”, explica Hernan Carrera Flores.

Flores y Carbajal se han aliado y alientan a sus compañeros a limpiar las aguas del río. Bajo el intenso sol y la abundante humedad navegan en sus embarcaciones con guantes y mascarillas para extraer del agua oscura los peces muertos. Luego los llevan a un sitio y  los entierran.

“Muchos vecinos y otros compañeros nos han ayudado y ya no se ven los peces muertos. Hemos sacado más de 30 quintales de todas las especies, unas que ni conocía a pesar que toda mi vida he sido pescador”, agrega Carrera.

En el barrio de los pescadores hay incertidumbre. Pasan las horas sentados, pendientes a las noticias del río y por la tarde se acercan al centro a preguntar. “Tenemos deudas y ahora no podemos trabajar”, menciona Carbajal.

Los peces que atrapaban Carbajal y Carrera eran llevados a Flores que se vendían en el mercado de la localidad y degustado por los turistas. También se transportaban a la capital.