Los cárteles de la droga latinoamericanos están dejando a los guardacostas con la boca abierta, gracias a los nuevas y cada vez más veloces lanchas apodadas "Picudas", que son muy difíciles de detectar por los radares.

El nombre hace referencia a un pez tropical de cuerpo fino y delgado. Están realizadas en fibra de vidrio, lo que las hace ser prácticamente invisibles para los radares, y consumen relativamente poco combustible.

Las autoridades estadounidenses señalan que, a diferencia de las viejas embarcaciones que tardaban tres días en viajar desde Costa Rica a Jamaica, las Picudas lo hacen en dos.

Una fuente de la Guardia Costera estadounidense, afirma que las nuevas lanchas usadas por los narcotraficantes "son una maravilla rompeolas que desafía la detección de los radares".

Esas nuevas embarcaciones "le dan a los chicos malos una ventaja considerable sobre las autoridades que intentan cortar el flujo de drogas desde Sudamérica y Centroamérica".

El único inconveniente que tienen los cárteles de la droga es que los botes son más pequeños que las viejas embarcaciones que usaban, por lo cual deben realizar más viajes.