A pesar de que 127 familias afectadas por la construcción de la hidroeléctrica de Chixoy recibieron su primer pago de reparación, el “recuerdo y el dolor” siguen latentes.

Varias lágrimas recorren su rostro. Carmen Sánchez Chen recuerda cómo junto con su familia fue desplazada de su vivienda a la orilla del río Negro para que se construyera la hidroeléctrica de Chixoy, en 1980.

Cuando relata su historia, se le hace un nudo en la garganta. “Teníamos un lugar para sembrar, teníamos el río cerca y pescábamos todos los días. Cuando ocurrió la masacre tuvimos que escondernos, nos refugiamos en la montaña”, explicó.

Cuando sucedió esto, Sánchez Chen tenía 19 años. Treinta y tres años después, recibe un resarcimiento. Este dinero no va a curar lo que sufrimos desde que salimos de río Negro. El dolor sigue latente entre nosotros, pasamos muchas cosas”, aseguró.

Juan Chen Chen, otro de los afectados, expuso que debido a ese desplazamiento sus hermanos y sus abuelos murieron. “Hoy, después de tantos años de lucha, se nos da un pequeño reconocimiento por todo lo que el Estado nos ocasionó”, añadió.

Ellos son parte de las 126 familias que recibieron el resarcimiento del Estado. Cada familia obtuvo Q85 mil 873. En total, el Ejecutivo desembolsará Q22 millones.

La actividad, que se llevó a cabo en Rabinal, Baja Verapaz, fue encabezada por el vicepresidente Juan Alfonso Fuentes Soria. “En nombre del presidente, iniciamos el pago del resarcimiento a los familiares de las personas que en nombre del progreso fueron desalojadas de sus territorios y que  representan los rostros de la tragedia, la resistencia, el espíritu de lucha y la sobrevivencia con dignidad”, agregó el funcionario.

Carlos Chen Osorio, representante de los afectados, añadió que no es grato recordar lo que pasó. “Hablar de Chixoy es sinónimo de horror y terror”, expuso.

Este primer desembolso se da en el marco del acuerdo de reparación para las víctimas, que se firmó en 2014. Estados Unidos condicionó su ayuda si este proceso no caminaba.