Una de las características de las marchas pacíficas de cada sábado es que se observan familias completas manifestando su descontento con la corrupción y las autoridades del país. 

Esta es una forma de mostrarles a los más pequeños de casa el poder de la unidad y de manifestarse contra la corrupción e injusticia. 

Ya sea porque no pueden quedarse solos en casa o porque simplemente acompañan a sus papás, esa nueva generación guardará en sus recuerdos las intensas jornadas de marchas pacíficas que se viven desde hace ocho sábados, las cuales marcaron la unidad de una población casanda de la mala administración pública.