Un simple acto de amabilidad, una sonrisa, una oración o un simple abrazo. Gente que vive en las calles de la ciudad de Guatemala encontró todo esto en un grupo de jóvenes de One World que les dio un poco de lo que a muchos les sobra pero no comparte: tiempo.

Los muchachos se encargaron de limpiarlos, asearlos, darles algo de comer, pero quizá lo más importante fue compartir con ellos y darles un mensaje de esperanza, algo que hace tiempo ninguno de ellos escuchaba.

La buena noticia es que no es la primera actividad que el grupo realiza y no será la última. Gracias a ellos y a One World, que opera en cientos de iglesias alrededor del mundo, se genera una red de buenos actos que impactan la vida de los más necesitados.