El presidente electo de Guatemala, Jimmy Morales, le pidió ayuda a la Comisión Internacional contra la Impunidad para verificar la honestidad de los funcionarios que lo acompañarán en el gobierno de un país que hace unas semanas vio caer al entonces mandatario en medio de un escándalo de corrupción.

También le pidió apoyo a la fiscalía que durante los últimos meses junto con la CICIG han desarticulado varias estructuras de corrupción en el gobierno.

"Ya me acerqué a CICIG y al Ministerio Público, y les pedí que me ayuden con certificar a la gente", dijo Morales en entrevista con "The Associated Press".

El mandatario electo debe demostrar cuanto antes su disposición para cumplir las promesas de campaña que lo llevaron a la presidencia: luchar contra la corrupción y ser una propuesta transparente y nueva en política.

"Si yo entro como clase media al gobierno y me enriquezco de la noche a la mañana eso no tiene lógica... si yo sigo siendo el Jimmy Morales que he sido, la gente lo va a ver, ese es el ejemplo".

Morales ha ofrecido a la Comisión que en enero de 2016 intentará solicitar a Naciones Unidas la renovación del mandato hasta el año 2021.

"En cuento me lo pidan, con mucho gusto lo haré", dijo Morales.

Morales cree que la gente votó a su favor no solo "por el voto de castigo del que hablan", sino además porque dio muestras de liderazgo y demostró que "había coherencia entre el discurso y la conducta".

Morales experimenta su primera prueba de fuego: Su abogado Elmer Beltetón Morales y su asesor para la transición de gobierno José Ramón Lam son cuestionados por haber formado parte del gobierno anterior.

Estaban bajo las órdenes de la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, que, al igual que el mandatario Otto Pérez Molina, renunció en septiembre. Ambos esperan en prisión una investigación por un millonario fraude fiscal.

Morales ha dicho que les dará el derecho a sus colaboradores de presentar argumentos sobre los vínculos y las acusaciones.

Sobre sus planes de gobierno, el presidente electo dice que "sí tiene un plan", que está basado en el programa Plan nacional de desarrollo, Katun Nuestra Guatemala 2032, un plan de desarrollo elaborado en el gobierno de Otto Pérez Molina y en los Objetivos del Milenio propuestos por Naciones Unidas.

Dice que su plan está basado en mejorar la salud, la educación e implementar tecnología y asegura que en el plan de gobierno él impregnó la propuesta de introducir tabletas, internet y teléfonos inteligentes para niños en las escuelas.

"La tecnología en la educación. Nuestro proyecto se llama brecha digital O", explicó Morales. "Cualquier ciudadano del mundo que no tenga acceso a una computadora, internet o a un teléfono inteligente está separado del mundo... si tuviéramos eso tendríamos un salto cuántico (en educación)".

El presidente electo ha sido criticado por organizaciones de derechos humanos que ven con recelo a los militares retirados que fundaron el Frente de Convergencia Nacional, partido con el que ganó las elecciones.

Al hacerle la pregunta, Morales se mostró molesto sobre el tema y pidió que se "investigue" periodísticamente este hecho.

Morales se muestra más delgado que en su campaña, dice que ha bajado de peso luego de conocer los resultados electorales y cuando había gusta de usar aforismos para hacerse entender.

"Alguien me dijo: no quisiera estar en sus zapatos (serio) y le dije para serle honesto, yo tampoco", comentó sobre el compromiso que siente de haber sido electo como presidente, pero que está dispuesto a realizar.

Morales llegó al poder luego de que la sociedad guatemalteca, cansada de tanta corrupción, votó por él en las elecciones del 25 de octubre.

El nuevo presidente tomará posesión el 14 de enero de 2016 de manos de Alejandro Maldonado Aguirre, presidente interino que llegó a presidencia tras la renuncia de Pérez Molina.

Pérez Molina renunció al cargo el 4 de septiembre luego de que la fiscalía y la Comisión lo vincularan a una estructura que defraudó al Estado guatemalteco por varios millones de dólares.

Según la CICIG, un órgano de Naciones Unidas a cargo de desarticular estructuras y aparatos de seguridad clandestinos incrustados en el Estado guatemalteco, Pérez Molina y Baldetti conocieron, consintieron, y se beneficiaron de la red llamada La Línea, integrada por funcionarios y particulares que recibían sobornos de empresarios para que les ayudaran a evadir impuestos.