Los restos de un catequista católico, Moisés Saravia, desaparecido en 1984 por militares durante el conflicto armado interno de Guatemala fueron inhumados este sábado en la capital guatemalteca por seres queridos y amigos, informó la familia.

La esposa de Saravia, Juana Camey, encabezó un homenaje especial en un parque al norte de la capital guatemalteca, previo a su sepultura en un cementerio privado ubicado al sur de ciudad de Guatemala.

Los restos fueron colocados sobre una pequeña caja de madera, cuyo exterior estaba cubierto por una bandera de Guatemala y en la parte superior fue colocada una fotografía de Saravia.

Camey explicó a la página internet del diario Prensa Libre que su esposo desapareció el 11 de marzo de 1984 y sus restos fueron localizados en setiembre de 2003 en una fosa del antiguo destacamento militar en el poblado indígena de San Juan Comalapa, Chimaltenango, unos 80 km al oeste de la capital.

Junto con Saravia, localizaron otros dos desaparecidos, Amancio Villatoro y Saúl Linares, cuyos restos fueron entregados a sus respectivas familias en noviembre de 2011.

Aunque el cadáver fue encontrado en 2003, fue hasta marzo de 2012 cuando lo identificaron por medio del banco de ADN de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala.

Según el diario guatemalteco, Saravia era un catequista originario del poblado de San Martín Jilotepeque, también en el departamento de Chimaltenango, pero se mudó a la capital después que fueran secuestrados sus hijos Julia y Nazario, que permanecen desaparecidos y aún son buscados por la familia.

Un informe auspiciado por la ONU presentado en 1999 reveló que la guerra de 36 años en Guatemala (1960-1996) dejó unos 200.000 muertos o desaparecidos y responsabilizó del 93% de las violaciones a estructuras del Estado.