Previo a la peculiar procesión, en la que un burro blanco de 14 años llamado Rito lleva sobre su lomo una imagen de madera de Jesús vestido con túnica blanca y capa roja, los pobladores hicieron una oración en la vivienda de una familia y en el campo de fútbol bendijeron ramos de palma, flores y trigo.

Alfombras multicolores de ramas de pino, flores y corozos que los vecinos elaboraron en el amanecer reciben la procesión a su paso, ante espectadores que lanzan ovaciones y levantan palmas entre el humo del incienso liberado en el lugar.

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Una vez culminada la procesión, la imagen es bajada del lomo del burro mientras todos levantan los brazos agitando los ramos de palma elaborados por ellos mismos o comprados en la entrada de la iglesia donde se ofició una misa.

La procesión, que recrea la entrada de Jesús a Jerusalén, marca el inicio de la Semana Santa, una celebración muy arraigada en Guatemala donde destacan las imponentes andas cargadas por devotos y las elaboradas alfombras multicolores de aserrín y flores.

La conmemoración de la Semana Santa en Guatemala fue declarada en 2008 Patrimonio Cultural Intangible de la Nación con el respaldo del Fondo de las Naciones Unidas para la Cultura, la Ciencia y la Educación (Unesco).

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Durante el recorrido por este pueblo maya Kakchiquel, los principales miembros de la hermandad católica del lugar vistieron una túnica blanca, mientras que hombres y mujeres con sus trajes regionales acompañan el recorrido por las calles del pueblo.

El miembro de la hermandad Juan Carlos Pirir explicó que la tradición se remonta a la década de 1940.

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El recorrido dura aproximadamente una hora, por las calles empinadas de este empobrecido pueblo de unos 45.000 habitantes, rodeado de montañas con pinos y cipreses.

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