La Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Banco Mundial, expresó su sorpresa y enojo por las supuestas irregularidades en un proyecto portuario en Guatemala, un caso con el que se vincula al encarcelado expresidente Otto Pérez.

"Claramente es un tema que no solo nos ha sorprendido y enojado, sino que es algo que nadie sabía y nadie tenía información sobre de ello", dijo a la AFP -vía telefónica desde Washington- el gerente para infraestructura en América Latina de la IFC, el argentino Gabriel Goldschmidt.

"Compartimos esa mezcla de sorpresa y enojo de toda la gente de Guatemala (...), hay mucha molestia, mucha preocupación en caso de que esto se compruebe es algo grave", insistió.

Goldschmidt reconoció que la entidad otorgó un crédito por 61,3 millones de dólares a la empresa Terminal de Contenedores Quetzal (TCQ), así como una inversión de capital adicional de 7,7 millones de dólares por una participación accionaria del 15%.


"IFC tiene la posibilidad de proveer deuda como de comprar acciones en empresas y en este caso se evaluó esa posibilidad y se decidió tomar una participación accionaria minoritaria", aseguró.

Asimismo, el ejecutivo de IFC comentó que el organismo trabaja bajo "cero tolerancia a la corrupción, a lo ilegal y a cualquier actitud que salga de las prácticas legales".

"Incluso tenemos en ese contexto una unidad que investiga cada vez que hay sospechas de prácticas sancionables o ilegales en nuestros proyectos", agregó.

"Somos respetuosos de los procesos legales en Guatemala que están empezando, por el momento sólo son acusaciones y lo estaremos viendo de cerca y lo vamos a observar", puntualizó.