“De jutiapa, cánticos para el santo padre”

A Nixon García le gustaba cantar desde pequeño en su natal Jutiapa. Ahora lo hace en la Parroquia de Santa Catarina Labouré en Maryland, EE. UU., lo que le ha valido para ser parte del coro papal que se presentará hoy en la primera misa que ofrecerá el papa Francisco en su visita a Estados Unidos.

García, de 47 años, emigró hace más de 20 años a Norteamérica pero nunca dejó de ir a la iglesia, un devoto de San Francisco de Asís, que se emociona al pensar que estará cerca del pontífice en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington DC, en un coro de más de 90 personas, integrado en su mayoría por estadounidenses, él es el único guatemalteco.

¿Cómo llegaste a ser parte del coro papal?

Creo que es una escalera, como la canción que dice “para subir al cielo, se necesita una escalera grande”, entonces va por escalón, poco a poco. Se dio la oportunidad para que todas las parroquias del área -Washington DC, Virginia y Maryland- participaran en audiciones. 

He cantado en diferentes coros de las iglesias a donde he pertenecido, entonces, me decidí a participar y les gustó a los jueces cómo canté y a las dos semanas me llamaron para darme la noticia.

¿Cuántas intervenciones tendrá el coro papal en la misa y en qué idiomas?

Hay varios momentos. Cantaremos en español la mayor parte, algunos cánticos en inglés y también cantaremos en latín.

¿Qué tipo de voz tienes?

Soy tenor. 

¿Cuánto tiempo han estado ensayando?

Tenemos un mes de ensayo y mañana serán los últimos en la Basílica de la Inmaculada Concepción.

¿Cuantas personas integran el coro?

El coro papal está integrado por aproximadamente 90 personas, pero se contarán con coros pequeños, algunos grupos de gospel y la sinfónica, en total, suman 300 personas. 

¿Qué significa para ti este momento?

Es una oportunidad. Es una alegría. Me han elegido para estar en el coro, pensé que tal vez estaría cerca del papa porque iba a buscar un boleto como miembro de la iglesia para estar en la Basílica. Pero no me imaginaba que estaría mucho más cerca de Francisco, de esta manera.

Hay una cosa muy importante que me ha pasado y que ahora lo recuerdo. Cuando era pequeñito tuve un sueño, en el que cantaba con una orquesta de 150 músicos y había una multitud. Y eso me llama tanto la atención porque creo que ahora es el día. Ese día que miraba en mis sueños.

¿Cantabas desde pequeño?

Me ha gustado pero nunca me imaginé que iba a llegar a este punto. Siempre desde pequeño iba a la radio en Guatemala, cantaba de todo, lo hacía como un hobby. Cuando tenía 13 años y era famoso el grupo Menudo, en mi pueblo formamos un grupo de cinco jóvenes cantantes llamado Jolack. Tuvimos bastante apoyo, fuimos a los canales de televisión, pero ahí quedo.

¿Cuándo llegaste a Estados Unidos, cómo fue que seguiste cantando?

Siempre seguí yendo a la iglesia católica y seguí involucrándome en las diferentes actividades, especialmente en el canto. Aunque me cambiara de iglesia, siempre estaba relacionado en los coros. 

¿En un país donde el trabajo es absorbente, cómo has conseguido mantenerte en el catolicismo?

Desde pequeño, mis papás me han inculcado el catolicismo, siempre he ido a la iglesia, hice todos los sacramentos. Participaba en actividades con los niños, con los jóvenes, ahora soy adulto y trabajo con los más viejitos. Incluso ahora que tengo familia, pero siempre estoy en la iglesia todos los domingos.

¿Cuál es tu visión de la llegada del papa a Estados Unidos?

Es bien importante. El hecho de que él venga a este país ayuda muchísimo al inmigrante porque él viene con la misión de estar en la Casa Blanca y hablar con el presidente, Barack Obama, y con los congresistas para que su corazón se ablande y piensen que los inmigrantes que estamos acá tenemos una oportunidad, al menos contamos con un permiso de trabajo. Porque venimos a trabajar no a pedirle dinero a este país.

Su misión también es llegar a los corazones de tanta gente en este país que no conoce a Dios, que tienen un corazón duro. Él tiene la misión de ablandar esos corazones, de traer la paz, el amor y la justicia para todos.

¿Cuál fue el motivo que te trajo a este país?

Vine a trabajar, pensaba ganar dinero por tres años para construir mi casa y luego regresarme a Guatemala. Pero ya me quedé, tengo 23 años de vivir acá, aunque siempre voy a visitar a mis hermanos en el barrio El Chaparrón, en Jutiapa.

¿Cómo es la dinámica de las iglesias para atraer más fieles?

La iglesia en este país da la oportunidad para todos los católicos y los que no lo son. Hay diferentes horarios, hay misas bilingües, se han agregado más actividades en español para que la gente asista. No hay pretexto para no ir a la iglesia. Está abierta a todo mundo.

¿En qué trabajas?

Soy encargado de administrar una empresa de mantenimiento para apartamentos, pero también trato de hacer trabajos de pintura, plomería, electricidad o construcción. Seguí estudiando acá para el técnico para luego ir a la universidad, pero no logré concluir mis estudios por compromisos familiares.

¿Qué dice tu familia de esta oportunidad que tendrás?

Mis hermanas en Guatemala están contentas, mis amigos. Mi hija de 10 años está muy emocionada. Esto es una bendición para mí y mi familia. Mis padres fallecieron pero a ellos les dedico esta participación con el santo padre.