Los gobiernos de Guatemala y Chile, en conjunto con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), impulsan un proyecto con el fin de promover el consumo de maíz y frijol biofortificados para combatir el hambre en el país centroamericano, informó una fuente oficial.

Esta iniciativa, denominada “Fondo contra el hambre y la pobreza”, se plantea como seguimiento a los procesos exitosos de gobernanza local en seguridad alimentaria y nutricional, obtenidos en el período 2013-2014, en municipios de los departamentos orientales de Jalapa y Jutiapa.

El objetivo del proyecto es mejorar la seguridad alimentaria en Guatemala, en poblaciones sensibles, a través del fomento y uso de cultivos de maíz y frijol biofortificados para optimizar la nutrición de las familias guatemaltecas.

De forma directa, 425 personas productoras serán las beneficiadas por el programa en el que la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan) cumple un rol “imprescindible” como contraparte del Gobierno en las áreas de los dos departamentos.

Los beneficios del proyecto se basan en el uso de cultivos biofortificados promovidos por el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA), que consiste en usar la tecnología en cultivos agrícolas que mejoran el contenido proteico y vitamínico superior a lo normal.

Mario Touchette, representante del PMA en Guatemala, señaló que esta iniciativa se proyecta de manera integral para el fomento de una política pública dentro del Pacto Hambre Cero y los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2016-2030.

Por su parte, el embajador de Chile en Guatemala, Domingo Sergio Namuncura, indicó que su país tiene “mucha experiencia” en el uso de semillas biofortificados, en la protección sostenible de medios de vida, el respeto por la naturaleza y los derechos de las personas campesinas.

“El proyecto permite que organizaciones de pequeños productores se motiven a diversificar sus cultivos, que oferten productos superiores en contenidos alimenticios y entren así a un mercado que ayudará a gran escala al desarrollo de Guatemala”, refirió el diplomático.

Cifras de desnutrición

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI 2008-2009), en Guatemala el 49,8 por ciento de los niños y niñas sufren de desnutrición crónica.

Además, se suma el aumento de las tasas de la desnutrición aguda durante la temporada de hambre estacional (de mayo a agosto de cada año) y los efectos de desastres naturales como la sequía prolongada.

Se calcula que en Guatemala un 63 por ciento del empleo rural está vinculado al sector agropecuario y que la economía campesina aporta un 48 por ciento del valor de la producción del sector.

Según datos del Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2015, en Guatemala hay alrededor de 2,2 millones de personas que no pueden cumplir con sus necesidades de alimentación.