La  representante especial de la OEA para el tema de Guatemala y Belice, Magdalena Talamá, presentó el documento el viernes pasado y afirmó que, entre las conclusiones, el menor Julio René Alvarado, quien se había adentrado en la zona de adyacencia administrada por Belice, falleció a causa de los disparos realizados por los guardabosques beliceños que forman parte de las patrullas de vigilancia, y no de las fuerzas armadas de ese país.

“Ha llegado el momento de que se le dé vuelta a la página, es un momento de ya empezar un proceso de reconciliación y enfocarnos en el trabajo que queda por delante”, afirmó.

Estas palabras no sentaron bien a las autoridades guatemaltecas. “Ella no puede de ninguna manera decir que hay cosas más importantes que la muerte del niño guatemalteco”, le aseguró a Emisoras Unidas el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Morales.

“Vamos a actuar conforme derecho internacional, estamos pidiendo una ampliación del informe y denunciamos ante el secretario general de la OEA, Luis Almagro, las declaraciones de su representante”, afirmó el funcionario.

Además, rechazó las declaraciones del primer ministro beliceño, Dean Barrow, quen aseguró que Guatemala debe pedir una disculpa pública.

“Así son los beliceños, es una tristeza, son cínicos”, añadió.