Los presidentes de Guatemala, Jimmy Morales; de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; y de Honduras, Juan Orlando Hernández, firmaron esta semana una declaración en conjunto en la que reiteraron su compromiso “de continuar trabajando para atacar las causas que generan la migración irregular hacia los Estados Unidos y la creación de mayores oportunidades de desarrollo”.

Además, les instruyeron a sus ministros de Relaciones Exteriores que “elaboren una posición conjunta que reafirme las bases de las relaciones con las nuevas autoridades de los Estados Unidos de América, inclusivas en los tópicos de empleo e inversión, y especialmente en el tema migratorio”.

Ante esto, el canciller guatemalteco, Carlos Raúl Morales, invitó a sus homólogos de El Salvador, Honduras y México a reunirse el lunes y martes.

Una fuente de la Cancillería confirmó que el propósito es “coordinar y unificar las acciones en materia consular, migratoria y de protección de los migrantes en Estados Unidos”.

Esta postura llega después de que el anuncio del mandatario estadounidense electo, Donald Trump, de que deportará o encarcelará a tres millones de indocumentados con antecedentes, haya generado incertidumbre y confusión en la comunidad migrantes.

“Quien observe y respete la ley en ese país, no será deportado, porque ingresar sin documentos a Estados unidos no es un delito, es un falta de carácter civil, no es un crimen”, explicó Morales, quien les hace un llamado a los connacionales a que guarden la calma.