Gaspar Marcos es un joven guatemalteco de 18 años que vive en Los Ángeles; estudia todo el día, trabaja toda la noche, duerme un poco y al día siguiente vuelve a repetir este ciclo.

Captura de pantalla LA Times

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Gaspar comenta que a los 13 años se fue a los Estados Unidos y desde los 5 quedó en la orfandad, según comenta en un reportaje realizado por Los Angeles Times.

En este reportaje se muestra un día completo en la vida de este joven que a penas tiene tiempo para comer por lo ajetreado y sobre todo duro de su vida, pues cuenta que tiene que lavar alrededor de 5,000 platos en su trabajo, por ejemplo.

Captura de pantalla LA Times

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“Venir uno sin familia es lo más difícil de todo”, comenta Gaspar, al tiempo que sonríe ante las cámaras del periódico estadounidense.

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Marcos debe pagar 600 dólares por un apartamento que comparte con un familiar. "Duermo 3 horas y hay veces que ya no me baño, ya solo me vengo a la escuela", comenta un joven que muestra un rostro cansado, pero que cuando habla permite reflejar la motivación y entereza que debe sacar cada día para empezar de nuevo, con su fatigada rutina.

“Le digo a mis amigos que no nos echemos para atrás, porque es esta la vida que nos tocó, pues tenemos que vencerlo a como de lugar”, finaliza Gaspar en el reportaje realizado por Los Angeles Times.

Captura de pantalla LA Times

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Así es la vida de miles de guatemaltecos de distintas edades, que no solamente han tenido que pasar inconvenientes y desaveniencias en su traslado hacia el país norteamericano cuando pasan las fronteras de manera ilegal -como lo hace la mayoría- sino que también deben soportar extenuantes jornadas laborales y en algunos casos, jornadas intensas de estudios, quienes tienen la oportunidad de hacerlo.