La cabecera departamental de Petén, Flores, sufre los contratiempos de una inusual crecida del lago Petén Itzá que está llevando al vecindario a una situación de incomodidad e incertidumbre. Ramón Barquín Durán, responsable del proyecto hidrológico del Instituto Nacional de Sismología Vulcanología Meteorología e Hidrología, Insivumeh, en Petén, afirma que el nivel normal del lago se sitúa en 0.85m y el de alerta esta en 1.5m, la alarmante realidad sitúa el nivel del lago en 2,98m, es decir, casi el doble.

Los ciclos de crecimiento del lago no se pueden determinar con certeza, aunque vecinos afirman que éstos cambian cada 40 años. En 1938 el lago marcó una subida de hasta 3,86m y el récord histórico se sitúa en 4,56m. El principal motivo de una crecida tan notoria es debido a que las agua fluviales que llegan al lago proceden de las montañas mayas aledañas y de la lluvia, mientras que el único drenaje natural que hay, el de los humedales del río San Pedro, es insuficiente ya que apenas logra mantener los niveles.

El Insivumeh prevé que si el verano es corto, el lago no tendrá suficiente tiempo para que el agua se evapore y con la llegada del invierno el lago seguirá subiendo gradualmente.