Considerada como la “pieza clave” para los integrantes de la estructura de defraudación aduanera denominada La Línea, Claudia Méndez se sentó en el banquillo de los acusados y escuchó la acusación de la Fiscalía ante el juez de Mayor Riesgo B, Miguel Gálvez.

La exintendente de aduanas, detenida el lunes en su vivienda en Mixco, se le observó atenta la mayor parte del tiempo. Por momentos sonrió y anotaba detalles en una libreta acerca de la imputación de los delitos, los mismos que la exvicepresidenta Roxana Baldetti y el expresidente Otto Pérez (ambos en prisión): asociación ilícita, cohecho pasivo y caso especial de defraudación aduanera.

La Fiscalía presentó más de 30 escuchas telefónicas que la involucran de participar en la organización y de haber recibido un cinco por ciento de los sobornos de la estructura.

En la escucha 753 se resalta la conversación de dos integrantes, Roberto Ramírez y Javier Ortiz, en la que revelan que Méndez recibía  150 mil quetzales semanales.

Méndez habría facilitado la contratación de personal en las aduanas central y los puertos Santo Tomás y Quetzal para facilitar el ingreso de mercadería.

También el ingreso de contenedores por el área de  Belice y Melchor de Mencos, cobrando una cantidad que no correspondía al impuesto.

Durante la diligencia fueron mostrados varias diapositivas con los montos recibidos o entregados a cada integrante de la estructura de la defraudación realizada.