Al hablar de violencia lo primero que se nos viene a la mente son balazos, sangre y muerte. Esto no es así, hay muchas más formas de violencia a las que día con día la sociedad se enfrenta.
Además de la física están la verbal, la psicológica, la intrafamiliar, la económica y otras.
El presidente Otto Pérez declaró que 2015 es el “año de la no violencia”, lo que, para expertos, implica no solo ofrecer mucha más seguridad, sino también impulsar la transparencia y los programas para educar desde el hogar.

El año pasado la tasa de homicidios fue de 31 por cada cien mil habitantes. La violencia armada dejó cinco mil 924 fallecidos, 2.4 por ciento menos que 2013. La Policía Nacional Civil reportó 694 muertes violentas de mujeres.

La asesora del Ministerio Público en el tema de femicidio, Alba Trejo, informó que los departamentos en los que se contabilizaron más muertes fueron Guatemala, Escuintla y Petén.
“A esta cifra se les debe agregar todas las personas que han quedado sin un pie, sin un brazo, sin un ojo. Hablar de violencia no solo es ver las cifras de los homicidios. También es una parte que muchos olvidan”, asegura Norma Cruz, directora de la Fundación Sobrevivientes.

El último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la violencia doméstica reveló que el número de las  denuncias por este tipo de problema se incrementó 439% de 2004 a 2013.
“Las bebidas alcohólicas y los patrones en caso son las causas”, ha afirmado en varias oportunidades Elizabeth Quiroa, secretaria presidencial de la Mujer. Ese documento consigna que el 90% de las quejas son mujeres y el resto es  de hombres.

El Organismo Judicial dio a conocer que el año pasado se tramitaron 662 debates contra hombres acusados por violencia contra la mujer. Todos los juicios terminaron en fallos condenatorios.
En los centros educativos  también se vive el acoso escolar o bullying. Según los últimos estudios, al menos uno de cada cinco niños ha sufrido algún tipo de violencia dentro del aula.
De hecho, han sonado casos como el suicidio de los pequeños.

Otra manera de violencia puede ser la corrupción. Ante todos estos problemas esta es la pregunta que muchos nos hacemos: ¿Es posible despertar sin violencia?
Para concienciar a la población sobre este problema, Publinews elaboró este reportaje y consultó a personalidades de distintos ámbitos para encontrar la respuesta.

“Tenemos que vivir en paz. Una primera tarea para todos los guatemaltecos es ser ejemplo con nuestras actitudes, tenemos que empezar desde la familia”, aseguró Jorge de León Duque, procurador de los derechos humanos.

Marvin Ávila, futbolista de Municipal, uno de los deportistas que ha experimentado insultos racistas explica que en su campo de trabajo  se deben sancionar a los equipos de los lugares donde se impulsen actos racistas.

Valerie Julliand, coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Guatemala, añadió que para que un país salga adelante hay que educar.
“Esta es la única manera, porque finalmente la violencia se transmite de generación en generación”, asegura.

La periodista Susana Morazán, quien fue víctima de la delincuencia, afirma que no existe una varita mágica para revertir la situación. “Uno tiene derecho a denunciar, a expresarse, porque soy ciudadana. Debemos empezar a cambiar. A fomentar valores, las cosas pueden provocar un efecto positivo. Hay que denunciar y no quedarnos callados. Sé que a la gente le da miedo, a mí me dio. Pero no me podía quedar callada”, concluyó.

La activista Hellen Mack asegura que la violencia se ha convertido en un problema de salud pública. “El Estado, como una primera iniciativa, debería de buscar a profesionales para tratar la violencia desde la perspectiva individual, es una situación personal y ver cómo vamos sanando, ya que todos tenemos heridas abiertas”, aseveró.

Pedro Cruz, presidente de Jóvenes por Guatemala,  explicó que primero el gobierno debe crear políticas de prevención, como recuperar los espaciones públicos y fortalecer la calidad educativa. “En cuanto a nosotros, los ciudadanos, tenemos que denunciar cualquier acto de violencia”, afirmó.

El medallista olímpico Erick Barrondo agregó que una manera de contrarrestar este flagelo es el deporte. “Como atleta trato de dar un mensaje para instar a las personas a que hagan deporte y no caigan en la violencia a través de los malos comentarios o por medio de conductas que provoquen otras situaciones. En la competencia, hay que dar el ejemplo y mantener la calma para hacer valer que con los demás podemos ser rivales, pero no enemigos”, afirmó.

La cantante Kim Lou ha estado involucrada de lleno en actividades para contrarrestar la violencia, especialmente la que se da dentro de los centros educativos.
“El cambio empieza en nosotros, pero se necesita que las personas que están en el gobierno se involucren y demuestren una buena autoridad”, declaró Kim.

La Premio Nobel de la Paz y líder indígena Rigoberta Menchú asegura que como ciudadanos tenemos que propiciar un ambiente armonioso. “Por el bien de nuestras familias e hijos”, expone.

Tjipke Bergsma, director regional de Plan Internacional, recordó la importancia de combatir el acoso escolar, como una forma de violencia. Se mostró preocupado por los abusos a niñas que generan violaciones y embarazo no deseados.

Johana Ramírez, directora de Otrans, explicó que es escencial tener tolerancia.
“Si cada uno respetamos nuestra ideología y forma de pensar, sería otro mundo. Hoy todos se juzgan. Si tenemos tolerancia, tendremos una mejor Guatemala”, afirmó Ramírez.