“Algo tengo de bonito”, explica la colombiana Sandra Suley Vanegas Rivera mientras sonríe a la cámara y cuenta su historia a Publinews en el Centro de Detención Femenino, ubicado en Fraijanes.


Originaria de Medellín, Vanegas Rivera dice que sigue siendo soltera. La mañana del 19 de agosto de 2007 es detenida cuando estaba por viajar a su país con una maleta cargada de dólares.


Los policías le encontraron 55 mil dólares en su ropa y equipaje, mientras que en 69 cápsulas que escondía en su organismo le hallaron otros 77 mil.


“Era dama de compañía y la verdad fue un error, me arrepiento”, comenta. Un Tribunal la sentenció a seis años de prisión y al pago de 132 mil dólares. “Considero que he cumplido mi pena pero como no puedo reunir el dinero tendré que estar más tiempo encerrada”, dice.


Su compañera del sector es Ailyn Barrantes Esquivel, quien nació en San José, Costa Rica. La “Tica” como suelen llamarle ha sido detenida en el aeropuerto La Aurora acompañada de su mamá Sonia Esquivel. Iban a salir del país con 30 mil dólares que no reportaron y las autoridades las acusaron de lavado de dinero.


“Éstos años, para mi y mi mamá han sido duros. Soy madre de dos hijos de ocho y siete años que no he visto desde hace más de tres años”, dice.


Ambas son consideradas por algunos guardias como las mujeres más “guapas” de la cárcel donde viven 470 reas. “Ninguna tienen privilegios, aquí solo nos encargamos de que cumplan su condena”, se refiere Giovanni Piraral el director de Presidios.


La otra compañera considera como las más bellas de las reas es la guatemalteca Blanca Estefany Sánchez Ruiz que resalta por sus ojos claros.


El 28 de junio de 2010, cuando los agentes notaron sus respuestas incoherentes y sus manos temblorosas en el aeropuerto sospecharon que ocultaba algo y fue cuando los efectivos antinarcóticos le encontraron 122 mil 500 dólares.


“No me considero la más guapa pero si la que más voltean a ver”, bromea Sánchez Ruiz. Luego su sonrisa se borra al recordar la sentencia de 30 años. “Lo que más me duele es que mis dos hijas de siete y cuatro años crecerán sin su mamá”.

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