Solo vistiendo una camiseta y un pantalón, hace cinco años, Gaspar Marcos emprendió un viaje sin la compañía de un adulto de Huehuetenango hacia los Estados Unidos en busca de una mejor vida. La suerte no le sonreía. Se quedó huérfano a los cinco años y una vecina que lo acogió por seis años lo devolvió a la calle. Es un extracto de un reportaje que recientemente publicó “Los Angeles Times”. 

Su caso es similar al de los miles de niños, adolescentes y jóvenes guatemaltecos que, solos, intentan llegar a los EE. UU. De acuerdo con datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), durante el año fiscal 2016 (del 1 de octubre de 2015 al 30 de junio de 2016), la Patrulla Fronteriza detuvo a 13 mil 755 menores.

La cifra es mayor en 166 capturas, en relación con el mismo periodo de 2015, cuando fueron 13 mil 589.

Mario López

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Según el DHS, 14 mil 732 connacionales que viajaban en unidades familiares fueron detenidos durante ese lapso, una estadística mucho mayor que en 2015, cuando fueron 12 mil 820.

Dicha dependencia estadounidense informó que en junio de este año 34 mil 463 personas cruzaron la frontera entre México y Estados Unidos, de los que cuatro mil 809 eran niños sin acompañante y seis mil 633 inmigrantes indocumentados que viajaban dentro de una unidad familiar.

Para frenar la escalada de menores no acompañados arrestados, Guatemala, El Salvador y Honduras junto con Estados Unidos lanzaron la Alianza para la Prosperidad, cuyo propósito es crear oportunidades en cada nación. De hecho, el Congreso estadounidense aprobó US$750 millones para echar a andar este proyecto. Además, distintas entidades así como la embajada de los EE. UU. en el país han impulsado campañas de concientización para evitar que los menores de edad emprendan solo el “peligroso viaje”.