Moisés Ismael Locón planeaba regresar este año a Guatemala tras haber pasado los últimos siete en Nueva York trabajando de sol a sol para ahorrar dinero.

Sin embargo, quienes conocieron a este guatemalteco de 26 años temen que el inmigrante regrese a su país natal en un ataúd, después de que las autoridades neoyorquinas declarasen que Locón es una de las dos personas desaparecidas tras la fuerte explosión e incendio de varios edificios en Manhattan el jueves.

Tras encontrar dos cadáveres, uno de ellos identificado, se espera que pruebas de ADN confirmen la identidad del segundo cuerpo.

Mientras tanto, los familiares y amigos de Locón esperan con impaciencia y lo recuerdan como un hombre gentil, trabajador y amante del fútbol.

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"Nos daba consejos a los hermanos para ahorrar más rápido y para que así pudiéramos regresar todos (a Guatemala)", dijo Zacarias Locón, de 21 años, uno de los tres hermanos del inmigrante que viven en Nueva York.

"Él quería estar con la familia, quería volver. La extrañaba mucho", dijo Zacarías a The Associated Press.

Locón trabajaba como asistente de camarero en el restaurante japonés Sushi Park del barrio East Village cuando una explosión y un incendio provocados por un escape de gas causaron el derrumbe del edificio y de otros dos. Veintidós personas resultaron heridas, cuatro de ellas de forma crítica.

El inmigrante trabajaba sin descanso seis días a la semana y cuando estaba libre le gustaba jugar al fútbol o llevar a su sobrino, hijo de su hermano Alfredo, a un parque local de Queens donde vivía, dijo Zacarías.

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Locón tenía también a su novia en Guatemala, cerca del departamento de Sololá de donde proviene la familia, al oeste del país, explicó el hermano, quien dijo que no pierde la esperanza de volver a verlo vivo.

El inmigrante era también un buen cocinero, dijo Gustavo Rocabado, un boliviano residente y dueño del edificio de Queens donde Locón vivió un año.

"Sabía cocinar sushi y le pedí que me enseñara. Pero teníamos horarios distintos de trabajo y nunca pudo enseñarme," dijo.

La cónsul general de Guatemala en Nueva York, Myriam De la Roca, dijo que está en contacto con la familia del inmigrante y con las autoridades neoyorquinas a la espera del parte del médico forense.

El consulado de Guatemala en Nueva York cuenta con un programa de repatriación de cadáveres y muchas de las familias guatemaltecas en la ciudad prefieren que éstos sean devueltos a su país, dijo De la Roca.

En la ciudad viven aproximadamente 37.477 guatemaltecos, según los últimos datos del censo, aunque activistas y funcionarios de ese país en Nueva York creen que la cifra es más alta.

Las autoridades neoyorquinas están investigando la causa exacta de la fuga de gas.