Horas después de que el Senado votara a favor de destituir a Dilma Rousseff como presidenta de Brasil, el partido Winaq se pronunció en contra de la decisión y catalogó la medida como un atentado a la democracia y lo califica de un golpe de Estado, que fue promovido por las oligarquías racistas.

“En consecuencia a sus principios de libre determinación de los pueblos, el movimiento político Winaq, alerta a todos los pueblos, organizaciones sociales y de Derechos Humanos a rechazar la destitución de la presidenta Rousseff, solicitando que se pronuncien en defensa de la democracia y de la vigencia de los derechos fundamentales de los trabajadores de Brasil”, escribió la organización política en su cuenta de Facebook.

Además, la bancada representada por el diputado Amilcar Pop, condena todas las acciones políticas de la extrema derecha, que están socavando las democracias socialistas y progresistas que luchan por el imperio de una justicia social de los derechos específicos de los pueblos, las mujeres y la juventud.

Rousseffe es acusada de haber violado normas fiscales, con lo cual aparentó un déficit en el presupuesto.