Consumo
El cannabis, la cocaína y los estimulantes de tipo anfetamínico son las drogas más consumidas en Centroamérica y el Caribe.

Se estima que un 0,6 por ciento de los adultos tomaron cocaína al menos una vez durante los últimos doce meses, un porcentaje superior al de la media mundial, del 0,4 por ciento.

Por contra, el consumo de opioides y de éxtasis es muy inferior al promedio global.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas, publicado este martes, América Central ha aumentado la producción y el consumo de sustancias prohibidas.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) insiste en que la región es "explotada" por grupos criminales locales e internacionales como rutas de tránsito de drogas desde los países productores de Sudamérica hacia los consumidores de los países ricos de Europa y Estados Unidos.

"Los problemas de seguridad relacionados con el negocio de las drogas, como los altos niveles de violencia, el blanqueo de dinero, la corrupción y otras actividades ilícitas, son cuestiones acuciantes para los países de Centroamérica y el Caribe", señala la JIFE, un organismo autónomo dentro del sistema de la ONU.

De hecho, la JIFE estima que el 80 por ciento de la cocaína que entra clandestinamente en EE. UU. pasa por Centroamérica.

Los altos beneficios que genera el narcotráfico, especialmente de esa droga, provoca una feroz competencia entre distintas bandas y ha hecho crecer la violencia.

El documento se refiere a los cálculos que hablan de la existencia de unas 900 bandas criminales o "maras" en Centroamérica, con unos 70.000 miembros.

"En El Salvador, Guatemala y Honduras, el 15 por ciento de los homicidios guardan relación con estas bandas, que tienen vínculos importantes con actividades de tráfico de drogas", advierte la JIFE.