Si bien esta legislatura se ha caracterizado por avanzar en la agenda, durante cada plenaria existen "lapsos" en los que los funcionarios se toman el tiempo hasta para contestar una llamada, tomar un café, formar un grupo y dialogar.

Así transcurren los minutos en los que, en cada sesión, se le da lectura a las actas de sesiones anteriores, tiempo que no requiere de "mayor atención" para los funcionarios.