A través de la campaña "Se buscan fashion victims. Condiciones increíbles", la ONG busca sensibilizar sobre la situación de estas mujeres en el marco del segundo aniversario del derrumbamiento del edificio Rana Plaza en Bangladesh, en el que murieron más de mil trabajadoras de talleres textiles.

Oxfam Intermón hizo público el informe titulado "Derechos que penden de un hilo", donde defiende el comercio justo como una alternativa al sistema de producción actual de la industria de la confección; que "en la mayoría de los casos incumple los derechos laborales y somete a los trabajadores, mayoritariamente mujeres, a pésimas condiciones de trabajo".

El informe centra su análisis en las maquilas de varios países de Centroamérica, en las que más de 263 mil mujeres, un 58 % de todos los trabajadores del sector, ocupan puestos de trabajo "caracterizados por los enormes déficits en derechos, en condiciones laborales precarias que llegan a ser inhumanas en muchos casos".

Según la investigadora de Oxfam Intermon Déborah Itriago, autora del informe, "el uso de zonas francas textiles para exportación (ZFTE) o maquilas es una política muy promovida por los gobiernos de Centroamérica".

"Uno de los principales objetivos de las zonas francas es atraer inversión extranjera: generosos incentivos fiscales, mano de obra barata y no sindicada, así como regulaciones laxas, son los atractivos que se ofrecen al sector privado para que invierta en Zonas Francas", dijo Itriago.

Según el informe, las personas que acuden a estos puestos de trabajo son en su mayoría mujeres jóvenes de entre 18 y 35 años, con un nivel escolar bajo, madres con hijos a sus cargos que son cabezas de familias monoparentales y proceden de zonas rurales.

"Se trata de un modelo de producción y organización del trabajo que se basa en la feminización de la precariedad y la vulnerabilidad de las mujeres para crecer", denuncia Intriago en su investigación.

El salario mínimo mensual de las maquiladoras de Centroamérica se sitúa entre 148 euros en Nicaragua y 300 euros en Guatemala, por debajo de lo legalmente establecido para otros sectores de actividad (un 18.6 %menos).

"Con esos salarios es imposible que una familia en estos países pueda adquirir la canasta básica de alimentos", según el informe.

Oxfam Intermón también denuncia que la producción y permanencia en el puesto de trabajo depende de los contextos internacionales (mayor o menor demanda del producto textil) y de las condiciones beneficiosas de la propia Zona Franca.

Además, según la ONG, las empresas trasnacionales cierran y despiden a las mujeres sin pagar las prestaciones sociales correspondientes de forma frecuente.

Según Oxfam Intermón, el consumidor es un actor clave en el cambio de las condiciones de trabajo de los productores en el sur porque con sus actos de compra puede provocar un cambio real hacia el comercio justo y las empresas avaladas por las organizaciones sociales que trabajan en la zona.