Will Smith sorprende al recibirnos con un perfecto español, cuando lo entrevistamos en el Hotel Four Seasons de West Lake Village, en Los Ángeles. "Hablo un poquito, pero necesito practicar más". Justamente filmó su nueva película 'Focus' en Argentina y por eso nos comenta al saludar "Me encanta Buenos Aires, la carne, la música, filmamos en el barrio de La Boca... pero hasta ahí llega mi español". Y volviendo al más cómodo inglés, tratamos de averiguar lo que significa ser alguien como Will Smith.

¿Qué tan divertido es ser Will Smith, en la realidad?

– Ahora mismo la estoy pasando bien. Siento que estoy pasando por un cambio y una verdadera transición en mi vida que empieza a reflejarse mucho más en mi perfil artístico. Por eso, estoy también ansioso por ver hasta donde puedo llegar. Pero ser alguien como yo es realmente divertido. Amo mi estilo de vida y no veo la hora de ver hasta donde me lleva esta enorme marea.

¿Ya que el Oscar está a la vuelta de la esquina y en tu caso te nominaron dos veces por 'Ali' y 'The Pursuit of Happyness', qué significa haber vivido semejante experiencia a nivel personal?

– De verdad, es un honor enorme recibir una nominación al Oscar. Es uno de los grupos más selectos de ese año y poder decir que yo fui nominado a un Oscar es algo fantástico y maravilloso. Pero para mí, no pasa mas allá de la diversión. Es una gran oportunidad y conoces mucha gente, especialmente el par de semanas antes de la ceremonia donde tienen las mejores fiestas del planeta. Para mí, esos momentos son los mejores. Y cuando llegan los premios es todo lo contrario al clímax. Es como si la diversión terminara de golpe y se siente un poco extraño que alguien sea mejor que otros, dentro de un grupo maravilloso y por eso el honor pasa por formar parte de ese grupo antes de la ceremonia. Eso es lo divertido.

¿Y qué significaría entonces ganar el Oscar algún día?

– Te diría que no tengo ningún deseo de ganar ningún premio de ninguna clase. Yo le presto atención a las recaudaciones donde la gente que trabaja duro, con su dinero, decide si lo va a gastar en mi un viernes a la noche. Eso es mucho más importante que cualquier premio. Es un voto de confianza y una conexión artística mucho más grande que cualquier premio. Por eso me preocupa mucho más como reacciona la gente a una película que cualquier grupo de premios.

¿Y se siente entonces la presión de conservar el éxito en las recaudaciones con cada nueva película?

– Con las recaudaciones... tuve una enorme revelación con la experiencia del fracaso de 'After Earth'. Fue devastador a nivel emocional. Yo siempre destrozo las recaudaciones, soy el número uno, con cien millones de dólares, empezamos siempre por ahí. Y cuando me pasó lo contrario me di cuenta que también podía perder. Emocionalmente fue muy difícil para mí, pero tuve que dar un paso atrás para darme cuenta de que estaba permitiendo que me definieran por lo que otras personas pensaban sobre mis películas. La película 'Focus' fue la primera que hice pensando exclusivamente en diversión. Quería pasarla bien. No me importa que tenga éxito. No me importa si es la número uno o número diez del ranking. No puedo permitir que el éxito o el fracaso de una película defina quien soy yo. Recién ahí sentí la libertad de divertirme totalmente en Buenos Aires y Nueva Orleans con el rodaje de 'Focus'. Tuve que cambiar la orientación de las metas que me volvieron loco durante años. Y por eso disfruto tanto el presente y no pienso preocuparme por lo que pase mañana, porque es algo que no puedo controlar.

¿Qué clase de control conservas? ¿Todavía se aprende una nueva lección con cada película nueva?

– Sí, sí. Con la película 'Focus', por ejemplo, aprendí que el mundo entero vive como un estafador. Todos. Cuando te levantas a la mañana y eliges la ropa que vas a usar y como te vas a peinar, eliges una imagen con la que piensas que vas a conseguir lo que quieras. Siempre encontramos algo para esconder lo que no nos gusta de nosotros. Y tratamos de iluminar lo que nos gusta, en vez de tener una presentación puramente auténtica de nosotros y lo que pasa en el mundo. Y con esta película me di cuenta que no podemos amar a través de una máscara. Hasta que no te saques esa máscara y te muestres tal cual como deberías ser, jamás vas a poder ganar el amor por el que te habías puesto la máscara en primer lugar. Quiero decir que hay que mentir un poco al principio para sentirse cómodo, pero hasta que no seas totalmente auténtico, no hay forma de escaparse de la soledad existencial.

¿Y en el caso de la película 'Focus' aprendiste realmente a robar como pasa en la historia o fue pura actuación?

– Me robaron antes, pero nunca en la forma tan inteligente como pasa en el cine. Antes del rodaje, estaba en Las Vegas con (el verdadero estafador y consejero de la producción) Apollo Robbins, y me dijo: "Necesito que entres a ese negocio y robes algo y salgas. Después lo devolvemos, pero necesito que veas lo que se siente". Y claro, yo también le dije "Pero mírame... todos saben quien soy". Sugirió que entrara con una máscara y yo le pregunté si realmente estaba pidiendo que un negro de casi dos metros se pusiera una máscara para entrar a robar a un negocio. ¡Y dijo que sí! Por supuesto me negué. Sentí terror. Y Apollo dijo: "Eso mismo, ese miedo es lo que lo hace tan emocionante y hermoso". Pero yo insistía que para la gente de raza negra es completamente diferente (Risas)".

¿El rodaje te generó más miedos con los robos electrónicos de hackers? ¿Cambiaste tu forma de vida a cierto nivel con tus claves de seguridad, por ejemplo?

– Sí, pero si solamente usas el iPhone para sacar fotos está todo bien. Hay que ajustar ciertas cosas. Es un mundo nuevo. Con Apollo también vi el lado de la tecnología en una convención de hackers. Apenas entramos me dijo que apagara mi teléfono. Yo pensaba que estaba todo bien, pero insistió en que lo apagara por completo. Y después me mostró a alguien que estaba enseñando que todos los teléfonos celulares están buscando la señal de Wifi, y con su computadora, cada vez que el teléfono de alguien buscaba su red, él podía trocar al teléfono para que creyera que su computadora era una red segura. Y así mostró como se metía en todos los teléfonos. ¡Era ridículo!

¿Compartiste esas experiencias con tus hijos?

– Vivimos en un nuevo mundo que da miedo. Pero me encanta. Tres años atrás, mi hijo me había dicho algo que en ese entonces no entendí. Recién había roto con su novia y cuando le pregunté si estaba bien me respondió: "Sí, pero ya no puedo ponerme de novio, porque las infidelidades se terminaron por completo". No entendía lo que me decía y ahí me contó: "Si voy al cine con una mujer y alguien de adelante se saca una foto que yo creo que es una 'selfie' y manda la foto después de sacarla... tenemos que evolucionar". Y de verdad, no entendí lo que quería decir, pero la tecnología nos está forzando a una total transparencia que fuerza a la gente a ser mucho más auténtica y vulnerable. Y yo creo que va a crear mejores relaciones.

¿Y tu familia ya vio la película 'Focus'?

– No. Vinieron a visitarme al estudio, pero todavía no vimos la película juntos. Yo recién la vi por primera vez hace diez días o algo así. Por supuesto hay elementos de padre e hijo que suele ser un tema que también me atrae. No es lo que busco, pero me suelen atraer los proyectos que tienen un componente entre padre e hijo.

¿Alguna vez te veremos en alguna película donde trabaje toda la familia, con tu esposa Jada Pinkett Smith y tus hijos Jaden, Willow y Trey?

– No lo sé. Nunca lo pensé. En este momento no tenemos ningún plan, pero definitivamente es una posibilidad... si surge algo bueno.