La población hispana en Estados Unidos ha ido ganando espacios contracorriente, incluso dentro de la Iglesia Católica, cuyas estructuras enfrentan el desafío de adaptarse para acoger a una comunidad multicultural y activa, que será definitiva para fortalecer la presencia de esta denominación cristiana en el país.

El presente y el futuro del catolicismo en Estados Unidos está íntimamente ligado a la experiencia latina”, opinó Hoffsman Ospino, teólogo e investigador del Boston College.

Esta es la realidad que encontrará Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano, a su llegada a Estados Unidos; una feligresía hispana creciente, pero sin recursos necesarios para su atención, afirmó Ospino, autor del estudio El Ministerio Hispano en las Parroquias Católicas, publicado el año pasado.

No sé si el Papa lo dirá abiertamente, pero creo que uno de los efectos de su visita es recordarle a la Iglesia que los latinos estamos aquí para quedarnos”, señaló el investigador. Ospino aseguró que los hispanos constituyen el 71% del crecimiento de la población católica estadounidense desde 1960.

Actualmente, una tercera parte de los católicos en Estados Unidos son hispanos, de acuerdo con estadísticas del Centro para la Investigación Aplicada en el Apostolado (CARA) de la Universidad de Georgetown, en Washington, D.C. Ese estudio, llamado “La familia Católica: retos del Siglo 21 en Estados Unidos”, destaca que el 54 por ciento de las parejas entre 25 y 45 años son latinos o hispanos.

Estas cifras distan a la demografía católica de hace 50 años, cuando el 90 por ciento de la feligresía era blanca o euroamericana, comentó Ospino. Entonces, la mayor parte del catolicismo estadounidense se concentró en el noreste y medio oeste del país. Con el paso de los años, esa feligresía comenzó a envejecer y a debilitarse. Al mismo tiempo, el flujo de inmigrantes latinoamericanos empezó a crecer en las regiones del sur y oeste de Estados Unidos. Actualmente, son estas regiones las que mayor concentración de católicos tienen, explicó el teólogo.

En las pasadas décadas, también nacieron ministerios hispanos para apoyarse y atender necesidades de la creciente población, explicó, por su parte, Elisabeth Román, presidenta del Concilio Nacional Católico para el Ministerios Hispano (NCCHM, por sus siglas en inglés). “Hace 25 años, cuando este Concilio se fundó, no había líderes hispanos, ni misas en español. Ahora, no hay una sola diócesis donde no se hable en español. Eso lo ha logrado el liderato que hemos ido desarrollando”, expresó Román. Más de 20 por ciento de las parroquias del país cuentan con un ministerio hispano. Solo un 6 por ciento de las misas dominicales son en español.

Lo irónico, señaló Ospino, es que las estructuras de la Iglesia Católica, usualmente asociadas con la experiencia anglosajona, siguen dando mayor atención a una población en decrecimiento y no se ha abierto a la diversidad e integración de los hispanos y asiáticos.

“Uno de los grandes desafíos es que todavía quedan sectores y esquinas de la Iglesia que todavía no están sirviendo de lleno a la comunidad hispana. Hay mucha segregación, separación (cultural)”, opinó.

“El gran ‘boom’ en el sur y en el oeste de la población hispana y asiática se está encontrando con que no hay suficientes recursos, iglesias, colegios, seminaristas… Ante la llegada del Papa, muchas personas se preguntan cuál es la imagen de la Iglesia Católica de aquí que se le presenta”, cuestionó el también consultor en temas pastorales.