Aunque los investigadores avisaron que este descubrimiento representaba tan solo un animal dentro de un gran linaje, sus características ayudan a ilustrar cómo los pequeños tiranosaurios evolucionaron con el tiempo en animales más grandes e inteligentes, gracias a sentidos agudos que pudieron ayudarles a llenar sus estómagos. 

"Sólo cuando estos tiranosaurios ancestrales desarrollaron sus ingeniosos cerebros y afilados sentidos, crecieron hasta el tamaño colosal del T-Rex", explicaron. 

Los primeros tiranosaurios aparecieron hace unos 170 millones de años y entonces tenían el tamaño de un humano.

Los huesos del Timurlengia euotica se descubrieron en Uzbekistán, donde vivieron alrededor de 90 millones de años.

No se sabe mucho sobre cómo el T-Rex llegó a ser tan grande, "especialmente debido a un frustrante vacío de unos 20 millones de años en el registro fósil de Cretácico Medio, cuando los tiranosaurios pasaron de ser cazadores pequeños a depredadores gigantescos", según el estudio publicado en los Registros de la Academia Nacional de Ciencias.