Hace un año, Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak, fue capturada por el grupo yihadista Estado Islámico. Fueron las atrocidades que ISIS cometió en contra de sus habitantes yizadís y católicos lo que llamó a la condena internacional.

En Mosul, las mujeres que viven bajo el dominio del grupo terrorista deben vestir de negro, desde la cabeza hasta los pies. De acuerdo a la cadena británica "BBC", ISIS hace patrullajes en donde somete a las personas por no seguir la ley islámica.

La caída de esta ciudad a manos de los terroristas hizo que Irak pasara por un momento peligroso e impredecible, ya que reavivó la división en el país. Además, fue el hecho que "puso en el mapa" a la organización.

Cientos de miles de personas, la mayoría yizadíes y cristianos, huyeron de la ciudad al Monte Sinjar, en donde trataron de sobrevivir sin alimento ni agua y enfrentándose a las extremas temperaturas. Fue este el motivo por el que Estados Unidos encabezó en septiembre de 2014 una operación militar, la cual se apoya en el poder militar aéreo estadounidense y en la inteligencia de las milicias iraquíes.

Ahora, a un año de la captura de Mosul, Estado Islámico tiene presencia en países como Algería, Nigeria, Libia y, por supuesto, Irak y Siria.