El presidente electo Donald Trump cenó el martes en uno de los restaurantes más elegantes de Nueva York con Mitt Romney, su antiguo enemigo convertido en potencial favorito para convertirse en secretario de Estado de Estados Unidos.

La cena se desarrolló luego de que el presidente electo se anotara un triunfo cuando una empresa manufacturera anunciara un acuerdo para mantener unos 1.000 empleos en Estados Unidos, y mientras el magnate inmobiliario se prepara para dejar las entrevistas para designar colaboradores para emprender una gira por su victoria electoral.

La elección del restaurante Jean-Georges, cerca del Central Park y dirigido por el célebre chef francés Jean-Georges Vongerichten y muy popular entre la alta sociedad de Nueva York, fue la más clara indicación de que Trump puede escoger a Romney como su jefe diplomático.

Después de la cena, Romney ofreció palabras de elogio para Trump, que contrastaron con sus pasadas críticas, afirmando que había quedado "impresionado" por su discurso de victoria y sus subsecuentes preparativos para asumir la presidencia, agregando que había sido una "maravillosa velada".

"Pienso que ustedes van a ver a Estados Unidos continuar dirigiendo el mundo en este siglo", dijo Romney a los reporteros, indicando que tenía una "creciente esperanza de que el presidente electo Trump es el hombre que puede dirigirnos a un futuro mejor".

Al audaz magnate inmobiliario y el excandidato republicano que perdió las elecciones de 2012 ante Barack Obama se unió en la cena el designado nuevo jefe de gabinete de Trump, Reince Priebus, a la vista de los otros comensales.

En un restaurante donde una cena cuesta al menos 148 dólares por persona, el equipo de Trump dijo que ellos degustaron una sopa de ajo con tomillo, muslos de rana salteados y vieiras con coliflor caramelizada y emulsión de pasas de uva.

De plato principal, el presidente electo y Priebus optaron por solomillo con glaseado cítrico y zanahorias, y Romney por costillas de cordero con salsa boloñesa de champiñones. Los tres comieron torta de chocolate de postre.

Consultado por un reportero autorizado brevemente para observar al cena si todo iba bien, el presidente electo levantó el pulgar.

Durante la campaña Romney llegó a calificar a Trump de "charlatán" y de "fraude", pero su nombramiento al frente del Departamento de Estado ayudaría a unir al Partido Republicano detrás del nuevo mandatario, aunque los aliados más próximos al presidente electo lo consideran una figura demasiado ligada al 'establishment' político que él ha fustigado.

- El general Petraeus -

Para el cargo de jefe de la diplomacia, el equipo de Trump ha estado dividido entre Romney, el ex director de la CIA David Petraeus y el senador Bob Corker.

Tercer cargo más importante del Estado, voz y rostro de Estados Unidos ante el mundo, el puesto de secretario de Estado es objeto de una guerra sorda para par sustituir al exsenador demócrata John Kerry.

El Departamento de Estado es una formidable máquina de 70.000 personas que componen los diversos sectores de la diplomacia estadounidense.

Petraeus es el más celebrado general de su generación, un exdirector de la CIA y excomandante de las fuerzas estadounidense en Irak y Afganistán, aunque cayó espectacularmente en desgracia en 2012 a raíz de una relación extramatrimonial.

En la Torre Trump de Nueva York, Petraeus sostuvo el lunes una reunión de una hora con el presidente electo. Luego del encuentro, Trump usó la red Twitter para decir que había quedado "muy impresionado" con el general.

A los 64 años de edad, es claramente el que tiene los más profundos conocimientos de política internacional de todos los nombres considerados para el cargo.

Su reputación es tan sólida que en el apogeo de su trayectoria, en 2011, llegó a ser considerado un potencial candidato presidencial.

Sin embargo, un romance con una periodista a la que mostró documentación secreta provocó su caída. En 2015, admitió su culpabilidad en el manejo de material secreto, y fue condenado a dos años de libertad condicional.

El escándalo podría ser un serio obstáculo para la eventual aprobación de Petraeus en el Senado.

Los republicanos acusan a la excandidata presidencial demócrata Hillary Clinton de ser irresponsable con documentación secreta, y por ello, apoyar a Petraeus sería visto como una contradicción.

Bob Corker, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, también se reunió este martes con Trump.

"Es una decisión que (Trump) debe tomar. Precisa escoger a alguien con quien se sienta cómodo trabajando y debe estar seguro de que no hay diferencias", dijo Corker a la salida de la reunión.

En tanto, en Washington, el actual secretario de Estado, John Kerry, previó que tendrá lugar un "intenso debate" sobre las nuevas orientaciones en política exterior.

"Les puedo asegurar que vamos a tener un intenso debate en los próximos años y les puedo prometer esto: no me voy a ir tranquilamente a descansar", dijo Kerry en un discurso ante una organización de mujeres pertenecientes al cuerpo diplomático.