Uno de los más devastadores terremotos de la historia de Nepal ocurrió, irónicamente, una semana después de que 50 especialistas en terremotos se reunieron en Katmandú para ver las medidas que  se podrían tomar ante un eventual desastre.

Uno de ellos era James Jackson, director del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, que caminó en las calles de una ciudad hoy arrasada. "Pensé que esta área sería una de las más afectadas si hubiese una actividad sísmica ahora", afirmó, citado por el periódico británico "The Telegraph".

Y tenía razón: la peligrosa mezcla de alta densidad de población, mas edificios pobremente construidos y sin regulaciones antisísmicas en una zona caracterizada por alta actividad de este tipo podría matar miles de personas, como efectivamente ocurrió.

"Son los edificios los que matan a la gente, no los terremotos", afirmó Jackson, quien también es cienfífico líder del grupo Terremotos sin Fronteras. Su misión es hacer de Asia continental un lugar mejor preparado para los terremotos. Esto, desde que el terremoto de Cachemira mató a 70 mil personas en 2005.

¿Por qué no hicieron nada?

El gobierno nepalí ihzo esfuerzos para regular las construcciones, pero la corrupción lo impidió. También hubo otros problemas públicos a los que les dieron más prioridad, como la calidad del agua y aire, polución y por supuesto,  la pobreza.

Esto, sin pensar que vivían en una de las zonas con actividad sísmica más grande del mundo.