El gobierno sudafricano ha desplegado tropas del ejército en las ciudades Johannesburgo y Durban, después de una ola de ataques xenófobos contra inmigrantes que ha dejado al menos a siete personas muertas, desplazado a más de 5 mil personas y sumido al país en una crisis diplomática.

Los funcionarios describieron la intervención militar como último recurso, que servirá como elemento disuasivo hacía los atacantes. Pero Julius Malema, presidenta del partido de oposición Economic Freedom Fighters, lo describió como una reacción exagerada que recuerda al régimen racista.

Por su parte, la ministra de defensa Nosiviwe Mapisa-Nqakula, aclaró que los soldados serán desplegados a zonas volátiles en las ciudades donde los migrantes de Zimbabwe, Malawi, Mozambique y otros países africanos han sido el objetivo de los atacantes durante las últimas tres semanas.

Mapisa-Nqakula ha asegurado que el Ejército asistirá a la policía para detener a los alborotadores y acabar con la violencia xenófoba, según informes del periódico británico The Guardian.

Sudáfrica vive desde marzo una nueva oleada de ataques contra inmigrantes y refugiados de países de África y Asia, a quienes se les acusa de quitar puestos de trabajo a los locales.