Rusia entrará en recesión en 2015, lastrada por las sanciones económicas impuestas por los países occidentales y la caída de los precios del petróleo que estimulan la inflación y han contribuido al hundimiento del rublo, según las últimas previsiones oficiales.

Tras años de crecimiento durante la presidencia de Vladimir Putin, con excepción de la crisis de 2008, el futuro de Rusia se presenta sombrío pese a las declaraciones optimistas del Kremlin.

Al día siguiente de la estrepitosa caída del rublo frente al dólar y el euro, el ministerio ruso de Desarrollo económico dio a conocer sus previsiones para 2015: todos los indicadores han sido revisados a la baja.

La economía se contraerá un 0,8%, lejos de la previsión anterior que auguraba un crecimiento del 1,2% del Producto Interno Bruto (PIB).

Para este año, el ministerio baraja un crecimiento del 0,6% frente al 0,5% previsto con anterioridad pese a que se espera que en el último trimestre sea "nulo, o incluso negativo", según el viceministro de Economía, Alexei Vedev.