Si algo ha distinguido a la Revolución bolivariana es la ruptura con modelos anteriores. Uno de los cambios más radicales que vivió Venezuela es el que se dio en el sector de la salud.

Desde 2003, el sistema tradicional de atención primaria, ambulatoria y hospitalaria convive con la misión “Barrio Adentro”, un esquema paralelo manejado por técnicos venezolanos bajo asesoría de la misión médica cubana. “Barrio Adentro” es producto de los acuerdos entre Venezuela y Cuba. El fallecido mandatario Hugo Chávez describió el sistema como uno “gratuito, de calidad, justo, socialista y equilibrado”. Según cifras oficiales, del año 2000 al 2013 han estado en Venezuela más de 33 mil profesionales de la salud cubanos, entre ellos médicos, enfermeras, odontólogos, optómetras y terapistas, entre otros.

El “Barrio Adentro” maneja un presupuesto separado del Ministerio del Poder Popular para la Salud y del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. Según datos oficiales, desde 2003 ha manejado US$17 mil 950 millones. Para José Félix Oletta, integrante de la red de sociedades científicas médicas venezolanas, se trata de “una cantidad extraordinaria que no ha sido auditada y no ha permitido el desarrollo de un sistema de salud único en beneficio de los venezolanos”.

El salubrista opinó que el programa distrajo la atención de los programas de medicina preventiva. Explicó Oletta, ministro de Salud de 1997 a 1999, que los recursos no se han puesto en la atención primaria “y eso no se refleja en buenas cifras de mortalidad materna. Estas han retrocedido a los niveles de 1978”. Resumió que en 16 años de gobierno bolivariano han pasado 16 ministros de salud, “y en dos años de Maduro ya van cuatro. Todos vienen con un plan diferente al anterior”.

Centros de atención

En Venezuela hay 296 hospitales públicos administrados por el Ministerio del Poder Popular para la Salud, el Seguro Social y varias gobernaciones. Para 2009 había cuatro mil 605 ambulatorios públicos. Estos esquemas de atención se complementan con la red de hospitales y clínicas privadas, unos 430 en todo el país, sin contabilizar los miles de consultorios en donde se ejerce la medicina privada.

De los casi 31 millones de venezolanos, al menos 17 millones son atendidos en el esquema asistencial formal y en el paralelo.

La organización Médicos por la Salud, integrada por galenos al servicio del Estado, dijo en su más reciente informe que 44% de los quirófanos de los nosocomios públicos no estaba operativo y que el 94% de los laboratorios tiene fallas. También se comprobó que en los hospitales había escasez en el 60% de los medicamentos. Estas conclusiones se derivaron de una encuesta llevada a cabo en 130 hospitales públicos en 19 estados de Venezuela.

Un recorrido exclusivo dentro de uno de los centros

Mucho se dice desde afuera sobre el sistema de salud en Venezuela, pero Publinews Internacional se adentró en uno de los principales centros para conocer las historias de quienes allí reciben asistencia.

Los centros de salud públicos de Venezuela fueron escenario de los primeros procedimientos médicos de avanzada. En los laboratorios del hospital “José María Vargas” de Caracas, Jacinto Convit creó la vacuna contra la lepra. El primer trasplante de corazón exitoso se hizo en el Miguel Pérez Carreño.

Un venezolano, Humberto Fernández Morán, inventó el bisturí de diamante en Suecia, pero lo trajo a nosocomios de su natal Maracaibo apenas lo patentó. En el hospital “José Ignacio Baldó” se hizo el primer cateterismo cardiaco y se practicaron nuevas técnicas de anestesia por muchos años.

Fundado en 1940, como el Sanatorio Popular Antituberculoso “Simón Bolívar”, este hospital, también conocido como “El Algodonal”, fue el primer complejo hospitalario de atención a enfermedades pulmonares, siendo una referencia en Latinoamérica. En la actualidad alberga un hospital pediátrico conocido como el “Luisa Cáceres de Arismendi”, el área de medicina general “Simón Bolívar” y la consulta externa en el ambulatorio “César Rodríguez”.

Para Wilfredo Carrillo, directivo del Sindicato Nacional de Trabajadores de Hospitales y Clínicas, “el deterioro del hospital ha sido notable en los últimos años. Tengo 27 años trabajando aquí y su situación nunca había sido tan crítica”. Publinews Internacional solicitó una entrevista con el director del hospital, Alí Barrios, pero no hubo respuesta.

Colas para quimioterapia
María R, nombre ficticio por exigencia de la entrevistada, lucha contra un cáncer avanzado de seno desde hace tres años. Al momento de su diagnóstico, no tenía seguro privado, “por lo que tuve que hacer la cola para que me atendieran en el Hospital Domingo Luciani, acá en Caracas. Todos los exámenes los hice en clínicas privadas, así como varias sesiones de radioterapia.

Gracias a una palanca (contacto) vinculada con el Gobierno, me operaron en el Luciani y recibí más radio, esta vez en los huesos porque tengo metástasis. Lo que pasamos los pacientes oncológicos de este país es un calvario. He hecho varios amigos en esta lucha y algunos se han muerto esperando tratamiento; las colas de atención son muy largas”. Está segura de que sobrevivirá porque sus hijos y nietos la esperan.