Reino Unido ya tiene una prueba de ADN de Julian Assange que Estocolmo pide ante la denuncia por presunta violación presentada contra el fundador de WikiLeaks en Suecia, indicó este lunes el fiscal general de Ecuador, Galo Chiriboga.

Assange, de 45 años, asilado en la embajada ecuatoriana en Londres desde 2012 para evadir una orden de extradición a Suecia, fue interrogado sobre el caso a mediados de noviembre en la legación por parte de la fiscalía sueca.

Para esa diligencia, que estuvo a cargo de un fiscal de Ecuador, Estocolmo planteó la posibilidad de que Assange se someta a una prueba de ADN.

"La diligencia se realizó sin ningún inconveniente. Sobre las preguntas, contestó las preguntas; y sobre el tema del ADN, presentó un documento el señor Assange que ese ADN ya lo había entregado él a la policía inglesa", dijo Chiriboga a la prensa extranjera en Quito.

"Por lo tanto, ahora Suecia tendrá que pedir ese ADN a la policía inglesa", agregó.

La fiscalía ecuatoriana enviará "a mediados de diciembre" a Suecia la transcripción del interrogatorio a Assange, aseguró el fiscal general.

Chiriboga estimó que no habría un rápido desenlace de la denuncia de violación contra Assange de 2010, que él niega. El supuesto delito expira en 2020.

"No creo que haya una salida pronta porque a pesar de que la fiscalía (sueca) lleva, me parece, cuatro años en ésta indagación, se ve claramente que la fiscalía (de Suecia) no tomó acciones oportunas para su investigación", manifestó.

Enfatizó que esa situación "ya no es imputable a Ecuador, es imputable a la fiscalía sueca".

Assange rehúsa regresar a Suecia por miedo a ser extraditado a Estados Unidos, donde se le reprocha la publicación por parte de WikiLeaks en 2010 de 500.000 documentos clasificados sobre Irak y Afganistán, así como 250.000 comunicaciones diplomáticas, por lo que podría enfrentarse a una larga pena de prisión o ser condenado a muerte.

Por disposición de un tribunal de apelación sueco, se mantiene una orden de detención internacional contra Assange, a quien Londres le niega un salvoconducto para que pueda viajar a Ecuador en condición de asilado.