Cercano, sencillo y con su habitual estilo catequético, el Papa Francisco llamó al pueblo cubano al servicio como ruta a seguir para cuidar la dignidad humana.

Francisco presidió ayer la primera misa de su viaje apostólico a Cuba, entre más de 300 mil fieles que abarrotaron la Plaza de la Revolución en La Habana. Acudieron a la misa el presidente Raúl Castro y la presidenta argentina, Cristina Fernández. El rito católico también fue una experiencia ecuménica con la presencia de representantes de las iglesias ortodoxa, judía y del Islam.

"Quien no vive para servir, no sirve para vivir", fue la síntesis de la homilía papal, que tuvo tema de reflexión el texto evangélico donde Jesús invita a "quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos". "Ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos", expresó el Pontífice.

La multitud que participó con el Papa en la misa llegó desde temprano en la madrugada. Era una comunidad latinoamericana reunida en oración. Entre ellos estaban los esposos Heriberto Martínez e Igrí Rivera, provenientes de Puerto Rico. "El Papa me ha impresionado de una forma increíble, con la sencillez que se expresó nos ha dado una gran lección a todos de vivir para servir", compartió Hernández.

A la sacristana de la misa papal, Sor María Isabel Soto, le tocó un momento especial cuando el Papa Francisco le saludó. "Uno se queda sin palabras. Solo le dije: gracias por venir a nuestra tierra, gracias por visitarnos", contó la religiosa una vez acabada la celebración eucarística. "Le dijimos que somos Siervas de María y nos dijo que éramos unas mujeres muy valientes", añadió emocionada.

Más temprano, el Papa recorrió la plaza en su papamóvil. Sorprendió cuando se bajó del transporte y caminó entre la gente para bendecir a enfermos del hogar la Edad de Oro. Era un gesto típico coherente a su mensaje.

"Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Cuidar a los frágiles en nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo", declaró el Sumo Pontífice. Y enfatizó en que no debe servirse a las ideologías, sino a la persona humana.

Ruego por la paz en Colombia

Antes de la bendición final, el pontífice argentino rogó especialmente por el diálogo por la paz en Colombia. “No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso en el camino de paz y reconciliación”, declaró Francisco.

Clamó porque la sangre vertida por miles de inocentes a causa del conflicto armado, "unida a la que derramó Jesús en la cruz", sea la que sostenga y lleve a una paz duradera al pueblo colombiano", finalizó.