El gobierno británico puso en línea el sábado los archivos testamentarios de Inglaterra y el País de Gales, que remontan hasta el año 1858 y contienen 41 millones de testamentos, incluyendo los de Charles Dickens, John Keynes y Alan Turing.

"Es un recurso fantástico no sólo para los genealogistas, sino también para toda persona que tenga interés en la historia social o en los personajes célebres", declaró la secretaria de Estado para la Justicia encargada de los tribunales, Shailesh Vara, en un comunicado.

Una base de datos en línea permite a los interesados efectuar una búsqueda escribiendo un apellido y el año del deceso. Una copia electrónica del testamento seleccionado puede ser obtenida en 10 días, pagando 10 libras (12,75 euros).

Esos archivos, que siempre fueron públicos pero que hasta ahora no podían ser consultados en internet, puede ser utilizados por los genealogistas aficionados y profesionales, pero también por cualquiera que sienta curiosidad por descubrir las últimas voluntades de una persona célebre.

Los curiosos podrán leer que el escritor Charles Dickens pidió ser enterrado sin pompa y en forma privada, que el economista John Keynes deseaba que la mayor parte de sus notas y de sus manuscritos inéditos fuese destruida, o que el matemático Alan Turing dividió sus bienes en partes iguales entre un grupo de colegas y su madre.