Con el objetivo de esclarecer el nivel de peligro que representan para la salud, la justicia francesa decidió probar en ratones los implantes mamarios fraudulentos PIP para analizar la reacción del gel en un organismo vivo.

Según informan medios franceses, es la primera vez que se llevará a cabo este tipo de experimentos después del escándalo en 2011, tras la aparición de varios casos de cáncer entre portadoras de dichas prótesis, las cuales fueron fabricadas con un gel no homologado, derivado de una silicona industrial diez veces más barata.

"Se sabe que los dirigentes de la empresa son insolventes y que las indemnizaciones le corresponderán al Estado. Un fondo de indemnizaciones habría sido la mejor decisión posible", afirmó el abogado Philippe Courtois a la radio RTL  y quien representa a más de 2 mil 700 mujeres afectadas.

Las pruebas se harán en diez ratones y costarán aproximadamente un millón de dólares.  

De acuerdo al diario el clarin.com, los resultados de la investigación se incluirán en la instrucción en curso por homicidios involuntarios y lesiones contra el fundador de la empresa fabricante, Jean-Claude Mas, quien  en abril de 2013, confesó ante los juzgados, que las mamas artificiales que comercializó durante una década no estaban fabricadas con silicona autorizada y que engañó a los inspectores de salud, aunque siempre subrayó que dicho producto no era dañino para la salud.