La oración del Papa Francisco al dejar sus condecoraciones

Madre del Salvador y Madre nuestra, tú Reina de Bolivia, desde la altura de tu Santuario en Copacabana atiendes a las súplicas y a las necesidades de tus hijos, especialmente de los más pobres y abandonados, y los proteges.

Recibe como obsequio del corazón de Bolivia y de mi afecto filial los símbolos del cariño y de la cercanía que –en nombre del Pueblo boliviano– me ha entregado con afecto cordial y generoso el Señor Presidente Evo Morales Ayma, en ocasión de este Viaje Apostólico, que he confiado a tu solicita intercesión.

Te ruego que estos reconocimientos, que dejo aquí en Bolivia a tus pies, y que recuerdan la nobleza del vuelo del Cóndor en los cielos de los Andes y el conmemorado sacrificio del Padre Luis Espinal, S.I. sean emblemas del amor perenne y de la perseverante gratitud del Pueblo boliviano a tu solicita y fuerte ternura.

En este momento pongo en tu corazón mis oraciones por todas las peticiones de tus hijos, que he recibido en estos días, tantas Madre: te suplico que les escuches; 

Concede a ellos tu aliento y tu protección, y manifiesta a toda Bolivia tu ternura de mujer y Madre de Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

El Papa Francisco decidió donar las condecoraciones que el presidente boliviano, Evo Morales, le regaló al recibirlo en el país. 

"El Santo Padre está  profundamente agradecido por las distinciones que el Señor Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia le otorgó y en reconocimiento a la nobleza y la piedad del pueblo boliviano, las ha dejado a la Virgen de Copacabana para que al mirarlas cuide con mucha ternura maternal a este querido pueblo y que lo custodia con Él", confirmó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

No se especificó si entre las condecoraciones se encontraba el polémico "crucifijo comunista", que muestra a Cristo clavado a una hoz y un martillo, símbolos del comunismo. Este fue uno de los regalos que más polémica causó durante la visita de Francisco. 

La historia del "crucifijo comunista". 

El sacerdote jesuita Luis Espinal Camps fue asesinado el 24 de marzo de 1980, dos días después del obispo salvadoreño, Óscar Arnulfo Romero, quien recientemente fue beatificado por Francisco.

Ambos religiosos eran perseguidos por motivos políticos. Espinal Camps viajó en la década de los años 70 a Barcelona, España, para denunciar los abusos de los gobiernos militares en Bolivia, de acuerdo con la  cadena británica "BBC".