El papa Francisco condenó con firmeza todas las formas de unión civil y defendió la indisolubilidad del matrimonio católico, en un discurso pronunciado este viernes para despejar toda "confusión" sobre las uniones, inclusive aquellas  homosexuales.

En su discurso el papa respondió a las preocupaciones de los sectores conservadores, contrarios a toda apertura sobre la familia, y se presentó también como un estricto guardián del dogma ante los medios de prensa, que lo suelen retratar como un progresista.

La transformación que vive la familia moderna, con numerosos creyentes que deciden convivir o casarse por lo civil y la batalla por la legalización de las uniones homosexuales, fueron temas abordados a pedido del papa por la jerarquía de la Iglesia mundial durante dos sínodos de obispos celebrados en 2014 y 2015 en el Vaticano.

Tras los debates, Francisco deberá divulgar este año, probablemente en marzo, la llamada "exhortación apostólica" sobre la familia con la posición oficial de la iglesia, enfrentada a una guerra interna entre los inflexibles conservadores y los progresistas, más abiertos al divorcio y a la homosexualidad.

La familia católica, insistió el papa ante la Rota, se basa en el "matrimonio indisoluble, unido para procrear", dijo.