Raymond Frolander, de 18 años, pasará un cuarto de siglo en prisión por lo que le hizo a un niño de 11 años en Volusia, Florida, el año pasado.

Tiene suerte de estar vivo: el padre del pequeño lo capturó en el acto y lo golpeó violentamente. Luego llamó a la policía y afirmó que encontró a Frolander abusando de su hijo y lo dejó "en un charco de sangre".

El hombre no fue acusado de nada, ya que la Policía consideró que actuó como "un padre". Mientras tanto, Frolander tenía la posibilidad de pasar cadena perpetua, pero su sentencia al final fue la de 25 años. En el juicio, el padre del pequeño reveló la razón por la que no acabó con él aquel día:

"Va a aprender en los próximos 25 años por qué lo dejé vivir. Allí vivirá un infierno", afirmó, citado por el portal Metro.

En varias cárceles, los reos reciben "un cucharada de su propia medicina", como, por ejemplo, golpizas o violaciones.

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