El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, saludó el domingo el fin de la misión de combate de la OTAN en Afganistán, pero advirtió que el país continúa siendo "un lugar peligroso".

Horas antes, la fuerza de combate de la OTAN había arriado su bandera en una ceremonia formal en Kabul.

"Nosotros estamos más seguros y nuestro país está más seguro por su servicio", continuó Obama, y señaló que la presencia militar estadounidense había permitido "a los afganos reconstruir su país, celebrar sus primeras elecciones y finalizar su primera transición democrática en la historia del país".

Sin embargo, advirtió que "Afganistán sigue siendo un lugar peligroso", lo que explica que "a solicitud del gobierno afgano (...) Estados Unidos y sus aliados mantendrán una presencia militar limitada con el fin de asistir y de entrenar a las fuerzas afganas, así como para llevar a cabo operaciones antiterroristas contra lo que queda de Al Qaida".

La fuerza de la OTAN en Afganistán debe ser en efecto remplazada el 1 de enero de 2015 por 12.500 soldados extranjeros, en su mayoría estadounidenses, acantonados teóricamente para cumplir este rol de asistencia.

"Los últimos 13 años han puesto a nuestro país y a nuestras fuerzas armadas a prueba. Pero comparado con las 180.000 tropas estadounidenses en Irak y Afganistán cuando yo asumí mi cargo, en la actualidad tenemos menos de 15.00 en esos dos países", destacó el presidente.

Obama hizo del fin de las guerras en Irak y Afganistán una prioridad de su presidencia.

Desde finales de 2001 y la invasión de Afganistán, más de 2.300 soldados estadounidenses perdieron la vida.

El secretario de Defensa, Chuck Hagel, dijo en un comunicado aparte que Estados Unidos culminaba así su "Operación libertad inmutable", lanzada en 2001 luego de los atentados del 11 de septiembre, para encaminar desde 2015 la "Operación centinela de la libertad", destinada a "asegurar y construir a partir de lo que fue duramente conquistado durante los trece años de guerra".