En Cuba propuso borrar las marcas de la Guerra Fría y en Argentina esperan la admisión del cuestionado papel de Estados Unidos en el golpe militar de hace 40 años: el presidente Barack Obama busca cerrar las viejas heridas con América Latina en su viaje de norte a sur.

El mandatario estadounidense dejó La Habana pidiendo por más libertad y democracia, con el presidente Raúl Castro como interlocutor en lo que constituyó un hito histórico para los dos grandes enemigos de la región desde el inicio de la revolución cubana en 1959.

"Vine aquí a dejar atrás los últimos vestigios de la Guerra Fría. Vine aquí extendiendo la mano de la amistad al pueblo cubano", afirmó Obama en el último día de su visita a la isla comunista antes de partir hacia Argentina.

En Buenos Aires, el gobierno del presidente Mauricio Macri lo espera con una agenda cargada de eventos protocolares, incluido un homenaje a las víctimas de la última dictadura (1976-83) en un parque de la ciudad, con la seguridad reforzada luego de los ataques perpetrados en Bélgica.